Disposición final: Videla, el “demonio mayor”

Sudamericana | Periodístico | 320 páginas | Papel: 99 pesos / E-book: 68.99Publicado en Yahoo Noticias

“Veinte horas a solas con el demonio mayor”: así se titula la introducción del libro de Ceferino Reato, en el que el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla reconoció, entre otras cosas, una cifra definitiva de desaparecidos y una explicación de por qué se utilizó el método de la desaparición forzada de personas.

Aquí, el autor cuenta cómo fueron los encuentros con Videla y los temas que trataron: el número de desaparecidos, el método francés de tortura, el robo de bebés y más temas en torno a la “Disposición Final”.

– ¿Qué fue la “Disposición final”?

– Esas dos palabras, que forman parte de la terminología militar aún en curso, se refieren a cuando una cosa, por ejemplo, una ropa, ya no sirve más; no tiene vida útil y, por lo tanto, pasa a Disposición Final. Según Videla, era el nombre de entrecasa con el cual los militares designaban al método por el cual detenidos considerados por ellos “irrecuperables” eran muertos, y luego sus cuerpos eran destruidos u ocultados, es decir, se los hacía desaparecer.

– La introducción es, según me pareció, un intento por justificar una cuestión: “por qué entrevista a Videla”. ¿Se vio en la necesidad de tener que justificar eso?

– Puede ser leída como un intento por justificar la entrevista a Videla y a otros jefes militares para reconstruir cómo fue la dictadura por dentro. Pero también, como un intento de explicar a los lectores cómo funciona el periodismo y cuál es la diferencia con la política, que es un tema tan actual. Creo que los periodistas no debemos perder la oportunidad de explicar cómo trabajamos. Hay un dilema básico en nuestra profesión: ¿hay que entrevistar a personas como Videla, Hitler o Stalin? Algunos colegas piensan que no; yo, en cambio, pienso que hay que entrevistar a todos quienes tengan información relevante para el público, como, por ejemplo, Videla, que fue el hombre fuerte de la dictadura.

– Algo muy presente en el comienzo del libro es la cuestión cuantitativa de los desaparecidos. ¿Con qué versión se queda usted a partir de las fuentes que entrevistó? ¿Cuántos desaparecidos hubo?

– Todavía no podemos saber cuántos desaparecidos hubo; parece increíble que esto suceda a casi 29 años del retorno a la democracia, pero es así. Creo que la cifra de 30 mil desaparecidos es artificial; fue un número adecuado para conmocionar a la opinión pública internacional durante la dictadura, pero ese tiempo ya pasó. El gobierno tiene la llave para saber cuántos fueron: la lista de víctimas indemnizadas a través de sus familiares. Entiendo que el gobierno debería esforzarse por determinar cuántos fueron los desaparecidos, como paso previo para cumplir con la obligación de encontrar los restos de cada uno de los desaparecidos. Pero, me parece que al gobierno le interesa más seguir levantando la bandera política de los 30 mil desaparecidos. En mi opinión, el número exacto de desaparecidos durante la dictadura debería estar entre 6 mil y 9 mil, una cantidad también enorme por cierto.

Ceferino Reato le realizó nueve entrevistas a Videla en Campo de Mayo

– ¿Cómo fueron los encuentros con Videla? ¿Por qué aceptó ser entrevistado? ¿Tuvo que convencerlo?

– Es indudable que Videla quería hablar sobre estos temas ya que, cuando un entrevistado no quiere hablar, no hay manera de que hable, por más eficaz que pueda ser un periodista. Creo que habla por que ve que ya tiene 86 años y, si bien dice que no está arrepentido de nada, también señala que siente “un peso en el alma”, que es, según él, explicar a la sociedad qué pasó con los desaparecidos. Por suerte para mí, yo estaba en el lugar justo en el momento adecuado, aunque hay que tener en cuenta que hacia octubre del año pasado yo era el único periodista argentino que le había solicitado una entrevista.

– “Veinte horas a solas con el demonio mayor”. Así describió el tiempo que pasó con Videla. ¿Sintió que estaba frente a un demonio?

– Con Videla y con todos los entrevistados sobre la sangrienta década de los setenta, trato de dejar de lado mis prejuicios y mis pasiones; considero que es la única manera de cumplir con mi trabajo de periodista, que es hacer buenas preguntas y repreguntas para lograr que el entrevistado me brinde la información más completa y verdadera posible. Luego, tengo también que chequear los datos que me dé y, a través de lecturas y entrevistas, reconstruir el contexto histórico. No sirve de mucho que yo vaya a pelear, a discutir o a acusar a los entrevistados; no es esa mi función.

– ¿Cuál fue la explicación del método de la desaparición como práctica sistemática que le dio Videla?

– Él dijo que los jefes militares llegaron a la conclusión de que la masificación de la figura del desaparecido, que ya venía del gobierno constitucional anterior, era la “mejor” manera de eliminar a la “cantidad grande de personas que debía ser eliminada para ganar la guerra contra la subversión” y que, en su opinión, no podía ser fusilada ni llevada ante la Justicia. Videla agregó que el ocultamiento de los cuerpos tuvo como objetivo que la gente no se enterara de lo que estaba pasando y, por lo tanto, no protestara.

– ¿Cómo le justificó Videla el robo de bebés?

– Sostuvo que fueron delitos realizados por policías o militares por falta de control en el territorio, pero aseguró que no obedecieron a órdenes de los jefes militares. Por el contrario, afirmó que las órdenes eran entregar los bebés a quienes correspondiera.

– Hay un capítulo entero dedicado a la doctrina francesa de la tortura. ¿Qué confesiones le hizo Videla en torno a esta práctica? ¿Por qué se empleó?

– Dijo que la Doctrina Francesa tuvo una enorme influencia en el Ejército, por ejemplo, en el uso de la tortura como medio para lograr información de manera rápida. Los militares estaban convencidos de que estas técnicas eran las más adecuadas en la lucha contra los grupos guerrilleros.

– En el libro hay referencias al kirchnerismo. Entre ellas, Videla califica como una “chiquilinada” la decisión de Néstor Kirchner de  bajar los cuadros de la ESMA. ¿Qué más le dijo Videla del kirchnerismo?

– No me interesaba Videla por sus opiniones sobre la política actual sino como protagonista de hechos históricos, pero es evidente que considera a los Kirchner como sus enemigos principales.

– El libro destapa ciertas cuestiones que hasta ahora, si bien podían sospecharse, nunca habían sido reconocidas. ¿Cuál diría usted que es “el” aporte a la historia de lo que fue el proceso militar que logró desenmascarar con el libro?

– Me parece que queda claro que hubo un plan sistemático para matar y hacer desaparecer los cuerpos de miles de personas que estaban detenidas y eran consideradas como “irrecuperables” por los jefes militares. Además, reconoció por primera vez que hubo robo de bebés. También explicó temas pendientes de la dictadura como el conflicto limítrofe con Chile, la pelea interna con el almirante Massera, las relaciones con el peronismo, el radicalismo y el Partido Comunista, el Mundial de Fútbol de 1978 y el Caso Timerman, entre otros.

– ¿Le mostró Videla algún signo de arrepentimiento?

– Ninguno, dice que no está arrepentido. Y que duerme muy tranquilo todas las noches.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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