El caudillo de la pluma: el libro que recomendó leer la Presidenta

Sudamericana | Historia | 352 páginas | 109 pesos

Publicado en Yahoo Noticias

El historiador Diego Valenzuela se sorprendió: nunca pensó que Cristina Fernández de Kirchner iba a aparecer en cadena nacional con el libro “Sarmiento periodista” bajo el brazo. Lo cierto es que la obra, escrita junto a Mercedes Sanguineti, indaga en uno de los tantos aspectos que el pensador, estadista, presidente y formador argentino tuvo.

Alejados de la dicotomía que lo lee desde una perspectiva revisionista para negarle reconocimiento, y del constante halago que se le hace desde la vereda de enfrente, Valenzuela y Sanguineti construyeron un libro sólido: el contexto histórico, político y cultural ayuda a comprender lo distinta que era la prensa del siglo XIX, cuando la Argentina construía los cimientos de la  Nación. Los análisis de las intervenciones periodísticas de Sarmiento signan uno de los objetivos principales del libro que, además, contiene valiosas reproducciones documentales que reflejan su pensamiento.

Aquí, Valenzuela repasa algunos conceptos sobre el libro, la época y la obra periodística de quien fue en parte fundador de la Generación del ’37. Y por supuesto, nos habló de la mención que hizo Cristina Kirchner en la cadena nacional. ¿Por qué recomendó el libro?

–   Halperín Donghi, Eduardo Mallea, Aricó, Alonso… muchos estudiosos argentinos se han dedicado a Sarmiento, pero pocos se habían centrado en un análisis de su aspecto periodístico. ¿Por qué indagar en Sarmiento Periodista? ¿Qué los motivó a Mercedes y a vos a hacer esto?

– Porque poner el foco en el Sarmiento periodista pone de relieve las tensiones que fue sufriendo mientras fue construyéndose a sí mismo como estadista, político, educador. Siempre que se lo estudia a Sarmiento aparece su labor en la prensa, claro, porque la mayoría de sus escritos que hoy vemos publicados como libros son en realidad artículos publicados en periódicos. Por otro lado, su relación con la libertad de prensa y el lugar que le da a la misma en la construcción de la nación también es cambiante a lo largo de su vida. Al verlo como periodista, uno puede ver ese recorrido paso a paso, constatar que sus ideas van cambiando dependiendo de la posición y la época en la que escribe.

– Según el escritor Eduardo Mallea, Sarmiento es un “hombre indivisible”, como citan en el libro. ¿Qué significa esto?

La escritura fue para Sarmiento más un medio que un fin en sí mismo. Fue un medio para construirse a sí mismo y trascender como educador, político, estadista y llegar a la presidencia. Porque no hay que olvidarse que Sarmiento nació en una familia numerosa y pobre de San Juan, no logró una beca para estudiar en Buenos Aires, y nunca tuvo una carrera militar que lo impulsase o un “aparato” político que lo apoyase. Todo lo consigue a fuerza de escribir y polemizar. Mismo su calidad de escritor se la debemos a su labor en la prensa, porque su pluma trasciende por las marcas propias del periodismo: es audaz, punzante, práctica. Esto era propio del siglo XIX en el que no existía un campo periodístico independiente, quienes escribían en la prensa eran abogados, intelectuales, militares.

– Una de las cuestiones que la Generación del ’37 le cuestionó a Sarmiento era la inexactitud histórica que reina en las páginas del Facundo, teñidas por su polémica contra Rosas. ¿Era esta una falencia del Sarmiento periodista, o más bien una intencionada estrategia retórica? ¿Cómo era el Rosas de Sarmiento?

– Sarmiento escribió el Facundo en 1845 urgido por la llegada de un emisario de Rosas a Santiago que iba a solicitarle al gobierno chileno su extradición. Originalmente no fue un libro sino una serie de artículos que se publicaron en “El Progreso”. Como él cuenta, lo hizo con los papeles que tenía a mano, con escasa información y haciendo uso de su imaginación (de hecho hasta entonces solo había estado en San Juan y en Chile). Después de publicado, se lo envía a Valentín Alsina para que se lo corrija. Éste le envía sus comentarios, pero Sarmiento prefiere no corregirlo para que el texto no perdiera su fuerza, y evitar así desautorizarse a sí mismo.

Sarmiento lo utiliza a Facundo para hablar de Rosas, para explicar el surgimiento del régimen rosista y su permanencia en el poder. Al hablar de Facundo utiliza imágenes de la naturaleza que lo pintan como parte del mundo animal, bárbaro. Pero Sarmiento argumenta que Rosas es peor que Facundo, es la barbarie organizada. Con el ascenso del rosismo en Buenos Aires, la barbarie se ha apoderado de la ciudad (propia de la civilización).

–    Dentro de la Generación del ’37, hay personajes que pueden ser “encasillados” en una tradición política (por ejemplo, Alberdi representó el ala más liberal del pensamiento argentino de esa época). Con Sarmiento, sin embargo, no sucede lo mismo, en tanto su pensamiento tiene varias aristas que no necesariamente pueden ser marcadas bajo una única etiqueta. ¿Cuáles creés que serían esas aristas?

– Es una de las cosas fascinantes de Sarmiento, cómo va ubicándose frente a las diferentes cuestiones. El mismo Sarmiento que dice que no hay que escatimar en sangre de gaucho, es el que -cuando presidente- implementa en Chivilcoy su política agraria: tierras para pequeños propietarios y educación para sus hijos; y promete hacer “100 Chivilcoy” durante sus años de gobierno. Otro ejemplo es su política educativa. A diferencia de Mitre y sus antecesores, que privilegiaban la formación de una elite dirigente a través de la educación media, Sarmiento defiende la educación primaria, “hacer del país una escuela”.

– En función de lo anterior, ¿puede ser etiquetado Sarmiento?

– Tratamos de no etiquetar a los procesos y personajes de la Historia, los cuales en general son complejos y hasta contradictorios. Nuestra postura es investigar, contar, y alejarnos de los estereotipos, para que cada uno pueda formarse su punto de vista.

–  Uno de los problemas planteados en Argirópolis es el uso arbitrario del poder, en su polémica con Juan Manuel de Rosas. Algunas críticas actuales al Gobierno, van por ese lado. ¿Cómo creés que analizaría Sarmiento el mandato de Cristina Kirchner, en continuidad con el proyecto que asumió en 2003?

– Difícil imaginarlo. Podemos ponernos en los zapatos de Sarmiento al estudiarlo a fondo y así entender sus decisiones y el contexto de la época. Al revés, es complicado traerlo al tiempo actual y tratar de imaginar cual sería su postura sobre los temas del presente. Sí diría que se vería decepcionado por el estancamiento del proyecto educativo nacional.

– La prensa del siglo XIX era muy distinta a la que se desarrolló posteriormente y esto está muy claramente explicado en el libro: era más bien partidaria, propiedad de los partidos políticos. Esto cambió con el tiempo, pero sin embargo, pareciera que por distintas razones, actualmente algunos medios son también publicaciones que responden a partidos. ¿Qué creés que hubiese pensado el Sarmiento periodista de esta situación?

– Sarmiento hasta su muerte fue un periodista de acción y combate, porque esa era su naturaleza, aunque ya a fines de siglo se esbozaba una modernización de la prensa a lo que él no se subió. Hoy probablemente estaría defendiendo una prensa autónoma del poder de turno, pero esto no deja de ser mera especulación.

– Una de las cuestiones que sucede con Sarmiento es que, o bien se lo lee desde una postura más bien clásico-conservadora que lo reivindica, o bien desde un revisionismo que lo piensa a contrapelo para repudiarlo. ¿Qué rescatas de cada posición?

– No compartimos el blanco y negro para pensar la Historia. Es lógico que haya posturas diversas al interpretar los hechos del pasado, pero nosotros somos partidarios de “hacer hablar a la Historia” y que cada uno saque sus conclusiones.

 

La Presidenta, con el libro de Valenzuela y Sanguineti (Télam)

 

–          ¿Te sorprendió que la Presidenta citara tu libro? ¿Qué lectura hacés, a nivel de la intencionalidad política, sobre la cita que hizo Cristina de los capítulos 17 y 18?

Me sorprendió muchísimo, ¡no esperaba que la Presidenta tomara el libro en cadena nacional para recomendarlo! Rescató algunas cosas como intentando traerlas a la actualidad. Lo que dijo está en el libro, pero no hay que olvidarse que Sarmiento era un actor político del Siglo XIX, en un contexto diferente, cuando -por ejemplo- no existían los partidos políticos formales, y la política era facciosa. Sarmiento cierra La Nación y La Prensa cuando los mitristas -usando dichos medios como tribuna- le hacen la revolución sobre el final de su mandato.
Es un libro que se mete sin querer en el debate actual sobre la función del periodismo en la democracia, y si puede iluminar el debate y enriquecerlo, bienvenido sea.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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