“El Che era incapaz de pensar en singular, pensaba en términos de la humanidad”

Biografías | Emecé | 456 páginas | 99 pesos

Publicado en Yahoo Noticias

Se cumplen 45 años de la muerte del Che Guevara. O, como dicen los cubanos: se cumple el 45° aniversario de su entrada en la inmortalidad. Una vez más, diarios, revistas, secciones de radio y TV recuerdan a uno de los argentinos más famosos del mundo. Y también más controversiales.

Lucía Álvarez de Toledo es una argentina que tuvo mucho que ver con él. Hasta vivían a pocas cuadras cuando eran chicos: el Che en Aráoz y Mansilla, ella en Billinghurst y Arenales. Tuvieron muchos conocidos en común y Lucía siempre fue una admiradora del pensamiento del Che. Aunque nunca suscribió al costado armado de Guevara (“Eso siempre me produjo una gran tristeza”, cuenta), Toledo sintetiza su admiración en la determinación y la dedicación del Che en luchar “por un mundo más libre”.

Actualmente vive en Londres, donde publicó “The Story of Che Guevara”, para acercarle al mundo angloparlante la historia del Che, contada por una argentina. En el aniversario de su muerte, Planeta publicó la biografía en español, traducida por la misma Toledo.

¿Qué aporta el libro? Además de hacer un recorrido por la vida de este médico revolucionario, que va desde sus vaivenes con su enfermedad asmática, pasando por divertidas anécdotas infantiles hasta llegar al grueso de su vida revolucionaria, tiene dos particularidades. Por un lado, da una visión femenina sobre el Che. Y por otro, tira abajo una gran cantidad de mitos sobre este personaje, trabajo posibilitado por la cantidad de biografías leídas por la autora para escribir su libro. Comencemos por derribar estos mitos.

– En “La historia del Che Guevara” se tratan ciertas “ideas falsas y difundidas” sobre este personaje. ¿Podrías contarme algunas de esas falsas concepciones que encontraste?

– Son tantas… pero te cuento algunas. Para arrancar, tengo un ejemplar del Time magazine de la época (1968) con un artículo sobre la muerte del Che. Allí cuentan que Tania, la guerrillera, era su amante, y estaba embarazada de tres meses. Hace algunos años se encontraron todos los cadáveres en Bolivia y ahora, con las pruebas de ADN, se puede verificar todo y nos venimos a enterar que Tania no estaba embarazada. Un italiano escribió que el Che consumía grandes cantidades de marihuana. Lo que el Che consumía era grandes cantidades de yerba mate. Los españoles le dicen hierba a la marihuana y el italiano decidió que hierba y yerba eran la misma palabra.

Otra: un biógrafo americano nos informa que los Guevara eran aristócratas. Y sin embargo, sabemos muy bien que la Argentina abolió los títulos de nobleza en la Asamblea General Constituyente. Lo que sí eran tanto los Guevara como los De la Serna era terratenientes. Pertenecían a una especie de oligarquía venida a menos.

Fidel Castro y el Che, caminando La Habana (AP Images)

También se ha hablado mucho en la prensa de los EE.UU. de una supuesta rivalidad entre el Che y Fidel. Sin embargo, Castro financió y apoyo todas las iniciativas guerrilleras del Che en África, Salta y Bolivia. Le dio fondos, armas, hombres, documentos de viaje falsos, donde entrenarse, etc. No creo que hubiera hecho todo eso si hubieran sido rivales. Me inclino más bien a pensar que Fidel creía en los proyectos del Che. Esos son sólo algunos de los mitos que se tratan en el libro.

– Hay muchas biografías sobre Ernesto Che Guevara, y vos leíste varias para hacer la tuya. ¿Con qué te encontraste en esos libros que consultaste?

– Es cierto que hay muchas, pero tienen un problema: están escritas por personas que desconocen la realidad argentina y latinoamericana de la época. Y hay muchas también malintencionadas y tendenciosas escritas por gente con segundas intenciones, o con una agenda anti-Guevara. Te aseguro que las leía y no podía creer que estuvieron describiendo la Buenos Aires de mi infancia, la ciudad donde nací y me crié. Si me hubieran dicho que estaban hablando de Kuala Lumpur, donde nunca estuve, me lo hubiera creído más fácilmente. Un biógrafo hasta le cambio la fecha de nacimiento con un cuento absurdo que te demuestra que no tenía idea de quienes son los Guevara ni cuáles son sus prioridades. Y acá viene un problemón: las biografías escritas después, usando esas anteriores como fuente. Todas contienen los mismos errores. Si vas a escribir una biografía de Alejandro Magno de Macedonia no te queda más remedio que consultar lo que ya se ha escrito, pero si vas a escribir una biografía de un coetáneo (y encima compatriota, en mi caso) lo lógico es que escribas a partir de fuentes primarias, o sea, de consultas y entrevistas con los que fueron parte de la historia.

– Y habiendo leído todo eso, ¿qué te motivó a sumar otro racconto de su vida a los estantes de las bibliotecas? ¿Cómo trabajaste para confeccionar tu versión del Che?

Fragmentos del diario del Che Guevara (AP Images)

– Lo que me motivo a escribir el libro es que por lo menos yo soy argentina y no necesito que me expliquen mi propia realidad. Soy solo diez años más joven que el Che. Siempre supe qué es un mate y una estancia y un criollo y un gaucho. Durante años, Pepe González Aguilar (que era amigo de la infancia del Che y lo siguió a Cuba, donde trabajaba como periodista y documentalista) y yo recopilamos material para un documental. Lamentablemente Pepe tuvo un cáncer fulminante y se murió. El material quedo archivado. En 1997 salieron diversas biografías, algo inexactas y con un denominador común: todas escritas por hombres y extranjeros. Y allí, creo, tengo otra ventaja: yo no necesito competir con el Che en cuanto a “quién es más macho”. A algunos biógrafos se les nota la bronca que les da un tipo que arrastra su descomunal asma por diversos escenarios de lucha. Fue lo que me llevo a escribir mi libro, cuyo original se publico en ingles en Londres y Montreal. O sea: para un lector que no hubiera tenido acceso al material que yo misma ya tenía en mis archivos.

– Dame tu versión del Che. Describimelo. ¿Qué te gustaba de él?

– Me gustaba que era tan nuestro, tan como nosotros. Pensá que en esa época dependíamos totalmente de los medios de difusión que manejaba EE.UU. y la economía la habían administrado desde siempre los ingleses con la industria de la exportación de carnes y cereales y teníamos el cerebro lavado con el cine yanqui y sus héroes rubios que hablaban en inglés. Y de pronto tuvimos un héroe nuestro. Ni era rubio ni hablaba en inglés, había surgido de nuestro medio, se expresaba como nosotros. Los argentinos dejamos de ser de segunda como pretendían nuestros amos sajones. En Cuba solían cantar un estribillo que dice: “Quítate de la acera, mira que te tumbo, que aquí viene el Che Guevara, acabando con el mundo”.

– ¿Qué cosas de él no te gustaban?

– De su pensamiento, la verdad, nada. Habrá tenido sus defectos ya que todos los tenemos pero para mí un individuo capaz de morir por sus ideales, de entregar su vida sin lamentarse jamás, de serse fiel a sí mismo hasta las últimas consecuencias, se merece todo mi respeto. El Che era incapaz de pensar al singular, pensaba en términos de la humanidad. De allí que fuera incapaz de darse importancia a sí mismo. Una vez oí decir en Cuba: No era un hombre, era una multitud.

– Las concepciones vox populi se anclan en un maniqueísmo que identifica de dos formas antagónicas al Che: como un héroe, o un asesino. Y en base a eso, aparece la admiración o el repudio. El libro, sin embargo, traza matices, aspectos y características del pensamiento de Guevara que rompen con este binarismo. ¿Podrías resumirme un poco estos matices como para comprender a la figura del Che?

En Naciones Unidas (AP Images)

– Al Che hay que verlo en su contexto histórico. Había leído detalladamente a Jose Martí y a Simón Bolívar, y había hecho suyas sus ideas. Bolívar era un luchador a escala continental y creía en el panamericanismo, y el Che lo emulo. Bolívar era mestizo y no pertenecía a la oligarquía. El Che comprendió bien pronto que tenía que volverle la espalda a su clase social. Bolívar creía en un Estado fuerte que garantizara la libertad de los débiles, creía en la igualdad ante la ley, en la abolición de la esclavitud, la igualdad de todas las razas, los derechos de los pobres. Y el Che no tardó en adoptar esas ideas. Otra influencia importante: Karl Marx y el socialismo que conduciría a la creación del hombre nuevo, un hombre sin egoísmos que crearía una sociedad más igualitaria. Lo dice en la carta de despedida a Fidel (que se puede leer en el mausoleo de Santa Clara, en Cuba), donde le explica que no le deja nada a su familia pues la revolución se ocuparía de ellos. El trabajo voluntario al cual le dedicaba los domingos que hubieran sido su día libre cuando era ministro, por ejemplo. El Che realmente practicaba lo que predicaba.

– Pero también, en sus influencias, está la lucha armada, que vos no comprartís. ¿Es posible escindir la violencia revolucionaria de su proyecto político, o están inevitablemente entrelazados?

– Sí, yo pienso que debería ser posible cambiar al hombre, al sistema, sin violencia. Cuando el Che era muchacho leía y admiraba a Gandhi y a Nehru y no obstante murió con las armas en la mano. Empezó a creer en la lucha armada bien temprano en su vida, y eso es para mí motivo de gran tristeza pues era un hombre inteligente, culto, refinado, capaz, dedicado, medico, escritor, investigador científico y la vida le demostró que todo eso no servía para nada si no se era libre y la libertad solamente se podía obtener por medio de la lucha armada. Hace cuarenta y cinco años que está muerto, y el ser humano no ha aprendido nada.

– Tuviste una estrecha relación de amistad con Tomás Eloy Martínez. ¿Qué pensaba él del Che?

– Con Tomas Eloy Martinez no hablamos nunca del Che. No te olvides que en los años de las dictaduras muchos logramos alejarnos del país. Tomasito vivía en Nueva Jersey y nos vimos en Europa en eventos culturales, pero hablamos de nuestra realidad actual en esas ocasiones. No obstante, Eloy Martínez tuvo el enorme merito de comprender la injusticia que se cometía al involucrar a Ciro Bustos en la muerte del Che, e hizo que se supiera por medio de sus artículos al respecto.

– En una parte del libro contás que el Che “era el hombre más famoso del continente”. Sin embargo, supongo que esa fama caía en diversos estereotipos que de él se hacían. ¿Recordás esos estereotipos? ¿Podrías describírmelos?

– Los estereotipos del Che son casi todos inventos que provienen de EE.UU. Hasta el mito es un invento de ellos porque si el Che es un mito, es algo inalcanzable que está en un pedestal. Mientras que la verdad del Che es que fue un hombre de carne y hueso, que fue uno de nosotros y que deberíamos poder seguir su ejemplo leyendo sus escritos que están al alcance de todos.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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