“Los mitos carecen de matices para pensar, y eso hace difícil construir un país”

Ensayo | Siglo XXI Editores | 256 páginas | 90 pesos

Publicado en Yahoo Noticias

Hay ciertas sentencias que los argentinos repetimos como loros, por tradición, costumbre, o quizás porque alguna vez alguien nos dijo que así eran las cosas, y no las sometimos a crítica. Creernos los mejores del mundo, pensar al mate como un “símbolo nacional” exclusivo, o afirmar que “somos un país bananero”, son algunas de las prácticas más comunes, atravesadas por un hilo contradictorio que hilvana una identidad plagada de lugares comunes.

Alejandro Grimson, doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia investigador del CONICET y decano del Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM, se propuso una tarea original y, por sobre todo, fundamental para pensar la identidad argentina: “Mitomoanías argentinas”, un libro que pretende desmontar los principales mitos que circulan en torno a nuestro país. El lector se llevará un par de sorpresas, tan sólo con abrir el libro en cualquier parte, y encontrarse con datos que desmienten aquellas sentencias que, página a página, se van derrumbando.

Aquí, el autor nos cuenta un poco sobre su trabajo y derriba algunos conocidos mitos. El proyecto puede visitarse en www.mitomanias.com.ar, donde además se pueden introducir más mitos.

– ¿De qué dirías que se trata “Mitomanías”?

– El libro busca confrontar con los mitos encarnados en el lenguaje de los argentinos. Mito a mito. A cada frase que solemos escuchar se le contraponen datos, que hacen que el libro sea a la vez fácil de entender sin dejar de sorprender.

– El libro enfatiza la cuestión de que los argentinos insultan cotidianamente su propio país, pero luego reivindican “la argentinidad al palo”. ¿Qué consecuencias puede traer este fenómeno contradictorio?

– Sí, los argentinos pasamos de la soberbia nacional a la autoflagelación en un solo segundo. Puede ser el segundo en el cual un tiro libre de Messi dio en el palo, cuando comenzó una lluvia que inundó partes de la ciudad, cuando la salida de un avión se cancela. “Qué país de porquería, sólo acá pasan estas cosas”, y otras frases por el estilo, hacen que pasemos de creernos los mejores a los peores sin transición alguna. El tema es que carecemos de matices para pensarnos y por lo tanto el problema es que así no podemos pensar bien el país, su futuro, su diversidad.

– El libro abarca mitos no tan conocidos, y otros más escuchados. ¿Cuáles dirías que son los mitos más extendidos, repetidos y machacados por los argentinos?

– Yo diría que todos los mitos sobre peronismo, sobre los pobres y los sindicatos se escuchan casi todos los días en la calle, los bares, los trenes, los medios. Por otra parte, es imposible pasar muchas semanas sin escuchar insultos contra el país. Lo extraño no es quejarse, protestar, criticar. Eso sucede en todo el mundo. Lo extraño es echarle la culpa a la nación, a la Argentina. Hay un problema no resuelto entre los argentinos y la Argentina. Fijate: frente a una inundación, sería bastante obvio que alguien dijera “qué clima” o “qué ciudad de porquería”. Pero eso se escucha menos que una crítica a la Argentina. Muchos mitos van girando en torno a eso, a atacar a la Argentina como país poco serio.

– Tomemos algunos mitos del libro ¿Cómo se pueden derribar?

* La gente que va masivamente a una marcha, va por un choripán: Ninguna persona que participa de marchas lo hará realmente por un choripán. Es una forma despectiva a esa actividad cívica y a sus protagonistas, que ignora olímpicamente la realidad de quienes se están movilizando.

* La argentinidad al palo, representada en el “somos los mejores del mundo”: La colección de mitos patrioteros busca colocar a la Argentina en el mejor de todos los lugares. Y, como dice la Bersuit, asocia esa soberbia como la arrogancia del “macho”. Es una fábrica de frustraciones y, entonces, el argentinón queda como un salamín. Para colmo ese estereotipo viaja por América Latina y en otros países creen que todos nosotros somos pedantes. Lo cual no es cierto, pero sí refiere a un rasgo que debemos criticar de nuestra cultura.

* La nueva inmigración es boliviana y paraguaya: El primer censo nacional se hizo en 1869. Los inmigrantes limítrofes en cada censo fueron entre el 2 y 3% de la población. En 2010 llegamos al 3,2%. No hay nada de nuevo, no es una cifra significativa como para pensar que hubo cambios migratorios y hablar de una “nueva inmigración”. O lo nuevo, en realidad, son otras cosas que analizo en detalle en Mitomanías.

El tango, ¿identidad nacional? (iStockphoto)

* El tango, junto al mate y el asado, son símbolos nacionales: Me encanta el tango, pero es una música que identifica a Buenos Aires, no a toda la Argentina. Creer que los santiagueños o correntinos deberían resignar la chacarera o el chamamé por la música porteña, es muy argentino. Pero no es sólo el folclore, también el rock nacional es argentino. El mate es argentino, uruguayo, paraguayo y del sur de Brasil. No nos distingue de otros países automáticamente. El asado es diferente: no hay pueblo o clase social del país que no tenga su asadito, se de vaca, chivito o cordero. Así y todos, nuestros hermanos rioplantenses lo practican con pamplona, pero allí están. La obsesión de sintetizar en un símbolo hace difícil mostrar la diversidad argentina.

* El Estado no puede administrar empresas eficientemente: Es falso. Antes de la privatización Aerolíneas era eficiente. Lo fue YPF. Hoy lo es el INVAP que exporta tecnología de punta al mundo. La idea de que lo público es malo se desmiente mirando las universidades públicas. Hay cosas públicas y cosas privadas que funcionan bien y que funcionan mal. El mito reduce y ridiculiza.

– Tratás un mito en torno a los medios (los medios construyen la realidad). Hoy, está muy discutida la cuestión por la aplicación de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. ¿Qué aporte podés hacer a esta coyuntura? ¿No aportan los medios en la “construcción” de la realidad?

– Los medios necesariamente generan recortes y esos recortes se vinculan a razones comerciales, ideológicas, culturales y muchas otras. La ciudadanía contrasta esos recortes, esas construcciones con su propia experiencia. Si no fuera así, si la ciudadanía siempre le creyera todo a los medios, ¿cómo habría ganado Lula o Cristina las elecciones? ¿Cómo se explicaría la caída de la Unión Soviética donde el control estatal de los medios era absoluto? Esa complejidad no puede ser argumentada para evitar que las leyes vigentes se apliquen. Debe ser considerada para entender que si en la sociedad hay muchos grupos que piensan de modos muy diferentes, en cualquier panorama mediático de una democracia habrá voces discordantes, altisonantes y a veces irritantes para unos o para otros.

– Más allá de cada caso en particular, ¿cómo suelen formarse, generalmente, los mitos? ¿Cómo se gestan, articulan y transmiten?

– Cada mito emerge en una situación histórica particular. Algunos de ellos se evaporan, otros persisten en el lenguaje (como Capital versus Interior). Otros cambian de forma. Por ejemplo, el ataque a la Asignación universal realizado hoy es muy similar a un mito de la época del primer peronismo, que analizo en Mitomanía y se llama “asado con parquet”, que hace referencia a que la clase baja no sabe aprovechar o usufructuar los bienes que el gobierno le da.

– ¿Qué lugar ocupan los mitos en la cultura argentina? ¿Son importantes o hay que descartarlos?

– Lo primero que hay que entender es que hay mitos en todas las sociedades. Hay mitos que son creencias sociales que apuntalan la democracia, la justicia o la igualdad. Pero los mitos que analizo en Mitomanías conforman el laberinto cultural argentino. Vivimos encerrados en una jaula, en un lenguaje que nos impide comprender quiénes somos, cómo podemos crecer social y democráticamente, qué tipo de país podemos construir. Derribar los mitos, desarmar Mitolandia, proyecto que continúa en http://www.mitomanias.com.ar es un objetivo cultural. Requiere un trabajo colectivo sobre nuestras formas de pensar, de hablar y de sentir. Pero si lo logramos vamos a poder encontrarnos con quiénes somos: una diversa, plural, compleja, con valores democráticos asentados, que necesita debatir los pasos hacia el futuro en función de argumentos. No de mitos.

Para más información, en www.mitomanias.com.ar se pueden ir agregando mitos.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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