Suspender el juicio

El escepticismo antiguo tenía una particular forma de ver las cosas: cuando tenía que opinar, se abstenía. Es decir, no opinaba. No negaba ni afirmaba. Dicho de un modo más prolijo, “suspendía el juicio” (entendiendo por juicio una oración que afirma o niega algo).

Esta posición tuvo vaivenes históricos, idas y vueltas que la hicieron muy popular, o muy rechazada. Y una de sus principales críticas podría pensarse en términos de lo que hoy se llama un “tibio”, un pecho frío. Esto es, alguien que “no se la juega” a la hora de dar una opinión, emitir una sentencia respecto de algo que es discutido públicamente. En el ágora.

Lejos estamos de querer entrar en una exhaustiva discusión filosófica. ¿Por qué toda esta introducción, que además de ser escueta peca de reduccionista? Porque hay una pregunta bastante simple que se impone en estos días, raramente formulada en los medios de comunicación: ¿cómo puede ser que todos tengan un juicio formado sobre todo? Dicho más llanamente, guiñando la interpelación: ¿por qué hay que tener una opinión sobre todo?

Por supuesto, al hablar de “todos” y “todo” estamos siendo injustos, en tanto ambos conjuntos son un tanto amplios como para reducirlos y tenerlos en la palma de la mano. De hecho, si nos estamos refiriendo al microclima de Internet, deberíamos explicitarlo. Quizás a esa porción de la realidad nos estemos refiriendo, solamente. Hecha esta aclaración, basta navegar un poco las páginas web de los diarios o pasarse un rato por las redes sociales, para ver que efectivamente esto sucede.

Continue reading

Advertisements

La “democratización” de la Justicia: el debate parlamentario de 2013

Ponencia publicada para las XII Jornadas de Filosofía Política de la UNC: “Realismo y Democracia” (2013) 
La democracia como sistema de Gobierno ha revestido, a lo largo de los años, múltiples problemas filosóficos. Si bien hay que matizar qué entendemos por “democracia”, nunca podemos alejarnos de la idea básica de que los gobernantes son electos por el pueblo. La democracia implica, así, una toma de decisión colectiva, ausente en otros regímenes de gobierno.
El presente trabajo se propone anclar una problemática práctica en un marco filosófico. Nos referimos a los aspectos centrales de la llamada “democratización de la Justicia” planteada por el Gobierno nacional en los últimos dos meses.
Teniendo en cuenta que tanto en el poder legislativo como en el ejecutivo existe una participación activa por parte de los gobernados, en la cual estos eligen a sus representantes, pero que en el judicial esta instancia está obturada, este trabajo pretende abrir a los siguientes interrogantes: ¿qué significa “democratizar” la justicia? ¿Qué problemas le plantea la idea de elegir al poder judicial a la democracia? ¿Qué puertas le abre y cuáles le cierra? ¿Robustece o debilita a la democracia?
Tomando como disparador los principales puntos de vista que circularon en la esfera pública, pretendemos pensar si, a partir de este problema empírico, podemos llegar a un análisis filosófico que eche luz sobre la naturaleza del concepto de “democratización de la Justicia”.

Leer el artículo completo, acá