“Massa es como el protagonista de ‘House of Cards’: logró que todos le deban favores”

Publicado en Yahoo Noticias

A pocos días de la elección que puede terminar de consagrar a Sergio Massa como el referente del antikirchnerismo, salió un libro que cuenta todo: desde las insólitas situaciones que debió atravesar como jefe de Gabinete del llamado “doble comando” de Néstor y Cristina hasta la paciente estrategia que tejió con los barones del conurbano, logrando que casi todos le debiesen favores. “Mientras el kirchnerismo hacía la plancha, Massa trabajaba día y noche con intendentes. Se los metió en el bolsillo”, explica Juan Cruz Sanz, autor del libro.

El periodista, que pasó por Perfil y Clarín y trabaja hoy en Infobae, decidió hacer un libro distinto. Y hay que decirlo: lo consiguió. “Massa x Massa” está muy lejos de ser una típica biografía. Es un libro de política, pero sobre todo, de estrategia política: el pacto con Scioli que hasta tenía el spot filmado y se cayó a último minuto, el episodio del robo en su casa, los verdaderos motivos por los cuales su mujer insultó a Scioli y el armado subterráneo de Massa con los barones del conurbano bonaerense, son algunos de los tópicos que toca el autor. Por momentos, se lee casi como una atrapante novela de alianzas y traiciones.

El autor cuenta en primera persona sus impresiones sobre el principal candidato del Frente Renovador, “un tipo común y corriente y mucho más sanguíneo de lo que parece”. Aquí, algunas impresiones de Juan Cruz Sanz sobre Massa, a quien compara con Frank Underwood, el personaje interpretado por Kevin Spacey en la serie norteamericana “House of Cards”, un congresista que hace su carrera política a través de la lógica de los favores.

– ¿Por qué contar la historia de Massa?

– En 2012 le “ofrezco” a Massa escribir un libro sobre él. Necesitaba que me abriera fuentes. Quedó ahí, no se dio. Con esto de las elecciones, antes de las PASO, él me escribe y me plantea la idea de retomar ese proyecto. Le dije que sí, que me gustaba la idea, pero que las condiciones seguían siendo las mismas: “Yo hablo con vos, y escribo. Y el libro lo ves después”, le dije. Él no puso ninguna objeción. Hablé con la editorial, que lo consideró viable, y yo no quería hacer una biografía tradicional, yo quería hablar solamente de política. Y me pasaba que el Massa que yo veía, no era el Massa que veía en la tele, no era el de la campaña. Lo enriquecedor del libro era mostrar ese tipo que yo veía, escribiendo en primera persona.

– ¿Qué encontraste de interesante en Massa más allá de su figura pública?

– Un tipo sanguíneo, distinto al tipo tibio que se veía en la tele. En su día a día veía un tipo mucho más caliente. Y hasta pensé que quizás era mejor ese Massa que el edulcorado, el que se veía en los medios. Algo que cuento en el libro y que a la editorial no gustó fue que cuando Massa gana en las PASO, lo llama a Mario Das Neves. Yo estaba al lado de él. Y él dice, gritando: “¡Le rompimos el culo, Mario!“. Y yo ahí dije, “esto es una persona normal”… Claro, ganás una elección y decís “les rompimos el orto”. Después, en la tele, se lo veía diciendo “esto es el primer paso, no define nada” y esas cosas edulcoradas.

– En el libro contás cómo Massa copió la modalidad bajo la cual Kirchner llegó a ser gobernador de Santa Cruz: intercambiando favores con los intendentes de esa provincia. ¿Eso Massa lo sacó de Néstor Kirchner?

– Sí, eso lo sacó de Kirchner, que tenía una capacidad para leer el humor social muy grande. Hasta era hipócrita con él mismo: cuando asume se da cuenta que si paga la deuda externa, lo iban a aplaudir. Los mismos que hacía dos meses habían aplaudido el default. Entonces le daba para adelante. Se daba cuenta que se tenía que pelear con la Iglesia, se peleaba. ¿Se tenía que pelear con Clarín? Se peleaba. Y así con todos. Massa tiene ese olfato, y lo sacó de Kirchner. Te doy un ejemplo: lo que hacía en el ’91, en la intendencia de Río Gallegos. Néstor había puesto por toda la ciudad unos postes con unas esferas para iluminar, con luz blanca. En todas las rotondas, boluveares y demás. Entonces a los intendentes que les faltaban luminarias, y que las provincias le daban la espalada, iba y les regalaba ese tipo de iluminación. Iba, inauguraba, regalaba las paradas de colectivos, aportaba con dinero para políticas públicas. Cuando él decide jugar para gobernador, tenía a todos esos intendentes en el bolsillo, porque le debían el favor. Massa hizo exactamente eso, pero en la Provincia de Buenos Aires.

Todos los intendentes, más allá de que lo bancan en términos estratégicos de política, son intendentes que Massa apoyó y bancó en campaña. Andreotti en San Fernando, Katopodis en San Martín (a quien no bancaba ni el kirchnerismo), por ejemplo. Y Massa puso ahí su fichita, y ganó. Como la serie “House of Cards”, el personaje de Frank Underwood hace siempre que le deban favores. Y así va llegando al lugar que llega.

– En una parte del libro citás a Maquiavelo: “Es defecto común de los hombres no tener en cuenta la tempestad cuando el mar está en calma”. ¿Por qué decís allí que Massa la hizo propia?

– La metáfora que elegí con eso es que en un momento en el que estaba todo bien, Massa construía por abajo. Maquiavelo hablaba de una Florencia manejada por los Medici, en la cual estaban todos dormidos, y cuando reinaba la calma sabían que había que moverse. Cuando no lo veían venir (y esa es una frase que Massa usa mucho, “que no te vean venir”), él se preparó para la tempestad. Y cuando explotó, él ya tenía el laburo hecho: treinta intendentes de su lado, el Frente Renovador. Es la construcción de él contra el Príncipe, en este caso el kirchnerismo, o la figura que quieras.

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– ¿Qué problemas enfrentó Massa como jefe de Gabinete?

– Bueno, él asumió en un momento en el que nadie quería asumir ese rol. No tuvo muchos problemas serios, porque él llegó en el momento en el que estaba todo devastado, post 125 y conflicto del campo. Él quería enderezar el timón, pero no lo dejan hacer nada. Aguantó, como él dice, 362 días. Eso me llamó mucho la atención: significa que la sufrió. Pero sin dudas el principal problema que tuvo que afrontar fue el doble comando. Lo que él cuenta es que tenía cerrado un nuevo Indec, y que Cristina se lo había aprobado. Pero después de una charla de Néstor con Cristina, se lo tiraron para atrás.

– En el libro contás una situación insólita: el secretario de Massa “Kelo”, con dos teléfonos, uno en cada oído, con Néstor y Cristina. Uno diciendo una cosa, el otro diciendo lo contrario. ¿Cómo fue eso?

– Eso me lo contó Malena (Galmarini, esposa de Massa). Estaba Massa en la casa, tenía que ir a un acto y va rápido a bañarse y cambiarse y le deja los teléfonos a Kelo (mano derecha de él). Suena el teléfono, y Kelo atiende. Era Néstor, diciendo que algo que Massa había arreglado con Cristina, al final, no iba. Cuenta Kelo que le decía: “Pero doctor, esto ya lo hablamos con la Presidenta”. Y Kirchner insistía en que no. Al mismo tiempo, llama la Presidenta. Kelo atiende el teléfono, se lo pone en el oído que tenía libre, y era Cristina, diciéndole lo contrario. Kelo cortó los dos teléfonos, lo miró a Massa que volvía de bañarse y le dijo: “Estos pibes están detonados”.

– ¿Tan así era?

– Con el doble comando, sí. Seguro. Peirano tiene una anécdota muy parecida, de que habían estado armando cosas con cancillería durante muchísimo tiempo con Brasil, y Néstor lo cerraba con Lula directamente. Esas cosas pasaban, aunque hubiese equipos laburando hace 5 meses. Néstor era un león enjaulado, que no sabía dónde poner su poder. Cuando asume Massa, le dice que se iba a dedicar a temas internacionales. Treinta días duró dedicado a eso, en seguida volvió a meterse en todo.

– “Sin 2013 no hay 2015”, contás que dijo en una comida con periodistas. ¿Tiene en mente ser presidente?

– Sí, yo creo que sí. No lo va a decir y lo va a seguir negando. Cuando dice que tomó la decisión con Francisco, y todo eso… No es tan así. A ver, si no quiere ser presidente, ¿para qué tiene un equipo económico? ¿Para qué tiene un equipo de seguridad, como Juanjo Álvarez? ¿Para qué lo trae a Giuliani a hablar? Está construyendo todo para 2015, está clarísimo. Si no, está matando a una paloma con una bazooka.

– ¿Cuál dirías que es su mayor virtud? ¿Y su mayor defecto?

– La mayor virtud pasa por la inteligencia política. Cómo mira el tablero. Fijate que rompe y gana una imagen positiva muy alta, peleándose con el Gobierno nacional. Y un defecto, creo que pasa por el hecho de que a veces cree que tiene todas las situaciones controladas. Y eso es un defecto importante, porque a veces uno no controla las situaciones, y no sé cómo puede salir a responder bajo tal escenario. Las PASO fueron una buena prueba, porque él no estaba acostumbrado a tener enfrente un aparato político importante, con medios pegándole, por ejemplo.

– Te tiro unos datos: durante las PASO, entre el 7 de junio y el día de 8 de agosto, Stolbizer fue el centro de 49 notas en el diario Clarín. De Narváez, protagonizó 91 notas. Y a Massa le dedicaron 333 artículos. ¿Influyó Clarín en la formación de Massa como candidato?

– Me gustaría ver lo mismo, pero de 2009, con De Narváez, y seguramente vamos a estar en los mismos números. Es apostar al ganador. Massa y Clarín no se llevan bien, Massa no quiere a Clarín. Y a Clarín no le gusta Massa, pero es lo que hay. A Clarín le conviene que gane Massa porque es lo que está del otro lado, pero Massa no es alguien que comulgue con Clarín, y para el otro lado lo mismo. Creo que la respuesta a los números que me planteás está ahí. No hay negociados. Estoy seguro que la respuesta es esa.

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– Te lo preguntaba porque muchos dicen que la candidatura de Massa fue un invento de Clarín.

– Mirá, si Clarín inventa candidatos, ¿cómo no pudo poner a alguien en 2011 para que no gane Cristina? Hay mucho mito detrás de Clarín, el famoso “te volteo un ministro con un par de tapas”. En realidad, todos veían a Clarín como la rubia 90-60-90. El kirchnerismo lo sacó de ese lugar, dijo “es morocha y es gorda”. Ahora, si ustedes lo quieren seguir disfrazando, problema de ustedes. Yo en tres años, en Clarín, no volteé ni un concejal, ni un presidente de un centro de estudiantes. Y ahí entra otro parecido entre Néstor y Massa: no le temen a Clarín. Hay políticos de la oposición que se regalan ante Clarín. Massa no le tiene miedo.

– ¿Cómo fue el pacto que casi cierra con Scioli?

– A Scioli le preguntaron por el libro y sobre el acuerdo. La primera respuesta que dijo fue “optimismo, ganas y no sé qué”, y después dijo que a Massa no le prometió nada. Por eso Massa da todos los interlocutores, cuenta quiénes se le acercaron. Lo cierto es que hubo reuniones donde a Massa, el entorno de Scioli le aseguraba que el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires estaba listo para romper con el kirchnerismo. Hasta una campaña publicitaria, “Daniel Y Sergio”, “El Campo Y la Industria”, “El Interior Y el Conurbano”, con esas “y” mayúsculas. Estaba filmado el spot. Y Massa lo cuenta en el libro.

– ¿Con quién te lo imaginás pactando para 2015?

– Bueno, están los pactos espurios, más por fuera, que de sociedad política, donde va a tener que arreglar con ciertos gobernadores, con una parte del peronismo. Massa cree y sostiene que el peronismo es importante, pero que con el peronismo sólo no se gana una elección. Se va a terminar llevando una parte del radicalismo, seguramente. A PRO lo va a desguazar, y después va a tener que cerrar, si los puntos le dan, con cierta parte del kirchnerismo: les va a dar un “perdón” y les va a decir que vengan.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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