Sobre buitres y lobbies financieros

Publicado en Yahoo Noticias

 Tentáculos del poder: la metáfora para hablar de lobbies financieros no podría ser más acertada. Los mecanismos de presión en la toma de decisiones políticas se han encargado, sobre todo a partir de la década del ’90, de demostrar que están muy lejos de ser “poderes indirectos”. Su capacidad para anteponer sus intereses a los de los estados soberanos ha ido creciendo a niveles inusitados, constituyendo un sector que incide fuertemente en la calidad de las democracias contemporáneas.

Pero, ¿qué son los lobbies financieros? ¿Cómo operan? ¿Qué tipo de decisiones toman? ¿Cómo las toman? Juan Hernández Vigueras es especialista en desregulación de mercados financieros a nivel global. Con una aguda capacidad crítica sobre la economía mundial, analiza con claridad meridiana el modo en el que los lobbies digitan el mundo financiero y, con él, el mundo político.

“Dada la globalización de los mercados, el poder financiero se traduce en poder político soterrado: son tentáculos del poder”, explica Hernández Vigueras. Y es que en una gran cantidad de casos, el poder del Estado queda desnudo frente a los intereses que el poder económico maneja.

“Los lobbies financieros”, editado por Capital Intelectual, explica detalladamente el modo en el que operan estos “tentáculos”. Aquí, el especialista explica qué son, cómo operan y de qué manera pueden incidir en las decisiones soberanas. Además, analiza el caso argentino de la reapertura del canje de deuda y ve a la política nacional de enfrentar a los fondos buitre como un “precedente liberador”.

– Antes que nada, ¿cómo explicarías qué es un lobby financiero?

– En las democracias avanzadas las grandes empresas, iglesias, sindicatos o plataformas sociales, buscan defender sus particulares intereses frente al interés general que representan los gobiernos. Hablamos de lobby cuando se trata de organizaciones gremiales, agencias o expertos que sirven esos intereses particulares de una manera retribuida y profesional.

La cuestión política se plantea cuando estos grupos o lobbies disponen de cuantiosos recursos económicos, organizativos e intelectuales con capacidad para influir o presionar sobre las decisiones de los gobiernos, porque sus recursos pueden ser incluso superiores a los del poder político. Es el caso de la gran banca y de los grupos financieros cuyos intereses son defendidos por los lobbies financieros conectados internacionalmente. Y dada la globalización de los mercados, el poder financiero se traduce en poder político soterrado, como relato en mi libro, son tentáculos del poder.

– ¿Qué tipo de influencia tienen estos lobbistas?

– Si hablamos en el plano financiero, las organizaciones sectoriales y los profesionales dedicados al lobby disponen, en primer lugar, de un capital importante que es el conocimiento práctico de los mercados financieros con la complejidad que han desarrollado, gracias a la libertad de acción de que gozan. Y de la capacidad de gestionar el dominio que las finanzas ejercen sobre la economía productiva que crea riqueza y empleo. De ahí que utilicen campañas mediáticas o de comunicación contra los proyectos gubernamentales contrarios a sus intereses mediante la publicación de informes sesgados o falsos emitidos por “prestigiosas” entidades o expertos.

– ¿Cómo operan?

– De diversas formas. Por ejemplo, mediante la participación activa en comités consultivos creados por los parlamentos o los gobiernos para elaborar la legislación, el asesoramiento “experto” y los contactos personales con representantes políticos para persuadirles del interés general de sus planteamientos o de la valía técnica de sus informes. El abanico de actividades de los lobbies financieros es amplio, pero siempre al servicio de los intereses de la gran banca o los grandes fondos de inversión especulativa. Detallar y analizar todo esa gama es parte del contenido del libro.

– A los poderes económicos suele llamárselos “poderes indirectos”, en contraposición a los “poderes directos” identificados con la lógica estatal. ¿Son poderes indirectos?

– En la coyuntura actual el poder financiero ocupa un lugar preeminente dentro de los diversos poderes económicos. En particular, tras la crisis provocada por Wall Street se admite que los bancos son más grandes e influyentes que antes en todo el mundo, mientras los Estados se han debilitado, al menos en Europa. Primero las políticas de privatizaciones redujeron los ingresos públicos, que dependen prácticamente de la fiscalidad que a su vez depende de la coyuntura económica en el país. Segundo, el endeudamiento crónico de los Estados otorga un poder a los grupos financieros que difícilmente se puede calificar de “indirecto”. Quienes han leído mi libro anterior sobre El casino que gobierna el mundo saben que los mecanismos del sistema desregulado de mercados financieros globales, que es básicamente opaco, condicionan directamente las políticas de los gobiernos democráticos. El “poder directo” (y desideologizado) de los gobernantes es en muchos casos puramente formal, no material.

– ¿Qué es el fenómeno de la “puerta giratoria” en el ámbito público y el financiero?

– El traspaso continuado de personajes del mundo financiero al sector público y viceversa es parte del fenómeno de los lobbies financieros, sobre todo en el mundo llamado occidental. El sector público tiene que acudir a menudo a contratar expertos del mundo financiero conocedores de su complejidad. Y estos expertos desde sus puestos en el sector público favorecen soterradamente al sector profesional del que provienen y al que saben que van a regresar.

En el fondo está la identificación política de unos y otros compartiendo el consenso neoliberal imperante. El caso de las idas y venidas entre Wall Street y Washington es muy evidente, como han denunciado personalidades como Joseph Stiglitz y Simon Johnson, profesor del MIT y ex economista jefe del FMI, cuyos testimonios recojo en el capítulo sobre el poder de los lobbies en los EE.UU.

– ¿En qué consiste la contraposición entre lobby financiero y la economía productiva?

– La visión ortodoxa de la realidad actual se empeña en incluir los negocios financieros dentro la economía real aunque sabemos que, además de estar sobredimensionados, tienen una autonomía propia; y de su rentabilidad únicamente se benefician quienes operan en ese mundo virtual, es decir, los jugadores de ese casino financiero; solo que cuando fracasan esos negocios especulativos las pérdidas son pagadas por la economía real, es decir, toda la ciudadanía.

– Argentina acaba de aprobar en la cámara baja un proyecto de reapertura de canje de deuda. En función de esto: ¿a qué se enfrenta el país?

– Es interesante porque la reciente historia argentina es paradigma del dominio de los mercados financieros, que son mundiales y disfrutan de una libertad de movilidad y de acción que les han concedido los Estados; los mismos Estados que en muchos casos  padecen su dominio. Desde esa perspectiva, personalmente considero plausible la decisión argentina de enfrentarse a los fondos especulativos, conocidos como fondos buitres, una decisión sin duda arriesgada.
Desconozco los objetivos estratégicos del gobierno argentino y por supuesto el proyecto del Congreso argentino, pero comparto el afán de combatir el acoso de los fondos buitres estadounidenses.

– Pero, ¿qué riesgos se corren al enfrentarse a los fondos buitre?

– Entiendo que Argentina tendrá probablemente que enfrentarse a complicados problemas jurídicos internacionales pero sobre todo a los potentes lobbies financieros, que describo en mi libro como la ISDA, el IIF o la AIMA, con soterradas campañas mundiales de descrédito, con todas sus consecuencias negativas para el acceso del gobierno al crédito exterior. Pero pensemos en el precedente mundial que podría significar el éxito de esa decisión política liberadora de un país frente a “los mercados”.

– ¿Qué influencia tienen esos fondos en Argentina en particular y los estados soberanos en general?

– Los fondos buitres que atacan Argentina ya han demostrado su influencia exterior y en los EE.UU. con las acciones ya emprendidas; incluso con la organización de un lobby propio contra Argentina, la AFTA, la American Task Force Argentina, organizado por NML Capital y demás fondos buitres que intentan imponerse sobre la Argentina. Y pienso que, aparte de la defensa de intereses lucrativos concretos, persiguen un objetivo político que como es mantener el sometimiento de un gobierno democrático y de un país a las leyes arbitrarias que impone el actual sistema financiero global enemigo de las democracias.

No tengo todos los datos sobre el asunto, pero entiendo que cualquier proyecto legislativo de defensa de los intereses del pueblo argentino tendría que ir además acompañado de apelaciones a la solidaridad de las democracias menos contaminadas y de una costosa campaña exterior de información pública. Personalmente admito cualquier medida que combate realmente esos fondos buitres que buscan sus ganancias especulativas a costa del nivel de vida de un país.

– ¿Cómo se explica que, siglo XX y “New Deal” mediante, todavía se crea en los ideales de la mano invisible smitheana, del laissez faire? ¿Hay vacíos legales para pensar en una política intervencionista más pronunciada?

– Resumiendo mucho, en el campo financiero la idea del mercado libre y sin interferencias del poder público se consolidó plenamente en los años noventa del pasado siglo; y con un alcance global, algo que todavía no ha ocurrido  en ningún otro sector de la economía. Un hecho que otorgó un poder al propio sistema financiero y a sus agentes principales, bancos y grupos financieros; y que frecuentemente imponen los intereses del capital global sobre los de las democracias y la ciudadanía.

Desde los tiempos de Bill Clinton la izquierda institucional asumió la doctrina neoliberal y renunció a la intervención en la economía buscando el interés general, dejando que los recursos y las políticas económicas estén subordinadas en la práctica a los intereses de la finanzas; con la colaboración profesional de los lobbies financieros. No es que haya un vacío legal sino que las mismas legislaciones en materia bancaria y financiera son meros marcos, para que en esos mercados domine quien tenga más dinero. De ahí la urgencia de despertar una mayor conciencia crítica en la ciudadanía sobre esta situación de modo que se traduzca en nuevas alternativas políticas.

Artículo original, en Yahoo Noticias

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