Alejandro Grimson, derribando mitos: no todo se resuelve con “la educación”

Publicado en Yahoo Noticias

Alejandro Grimson viene combatiendo una costumbre que, por lo general, todos los argentinos practicamos en menor o mayor medida: hablar de todo. Y ese “hablar de todo” incluye, claro, no sólo emitir juicio sobre aquello de lo que sabemos sino, sobre todo, hablar de lo que no sabemos. Y uno de los lugares comunes más repetidos ante cualquier problema nacional o falencia social, es que la respuesta o la solución se encuentran “en la educación”. ¿Qué significa esto, que escuchamos repetido hasta el hartazgo?

El hecho de haber pasado por una institución educativa, o tener a los chicos en el colegio parece dar ciertas credenciales para hablar de educación. Sin embargo, para Grimson, “si bien es cierto que todos tenemos algo que ver con la educación, el debate para mejorarla es urgente pero hasta ahora muy pobre. Necesitamos correr ciertas frases hechas y asumir la complejidad del tema”.

Los refranes repetidos son conocidos: “Antes la educación era de mejor calidad”, “En otro tiempo reinaba el orden y la disciplina”, “Hay que adecuar la escuela a las demandas del mercado”, “El maestro perdió autoridad”, “La educación mejoraría si se invirtiera más”, “La culpa la tienen los sindicatos”, “La política no debe entrar en la escuela”. Estos son solo algunos de los mitos que, junto a Emilio Tenti Fanfani, Grimson intentó, nuevamente, derribar. ¿Cómo le fue, y qué desafíos encontró en esta nueva publicación? Aquí, el autor cuenta sobre las “mitomanías” educativas y, sobre todo, se encarga de derribar algunas de ellas.

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Weimar, o la crisis de los estados modernos

Abstract:

El presente ensayo trabaja un contrapunto entre la filosofía política de Thomas Hobbes y su clásico Leviatán como paradigma de lo que se entiende por Estado, y por el otro a un autor que estuvo inmerso en la República de Weimar: Carl Schmitt. Nuestro argumento intentará demostrar por qué, desde la perspectiva del jurista alemán, es tremendamente difícil pensar al período de Weimar como un “Estado”. Esto, en rigor, es síntoma del cambio de paradigma entre la estatalidad moderna y la estatalidad contemporánea a partir del advenimiento de la sociedad de masas.

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