“Argentina Saudita”, un libro sobre las luces y sombras de Vaca Muerta

Instalaciones petroleras, fracking, y operarios de YPF y otras empresas petroleras en Vaca Muerta, en las cercanías de Añelo, Neuquén. (Ricardo Cárcova)

Publicado en Clarín.com

“A Morena -como se presenta- le gusta dar besos y recibirlos. No es como sus compañeras, que se los guardan para sus novios. A ella le encanta sentir la lengua tibia del otro, el sabor del tabaco y los restos de alcohol en la boca ajena. Sabe que es la preferida entre los petroleros de Vaca Muerta pero no se aprovecha de ellos y les cobra lo mismo que las otras chicas: 80 pesos por el trago y la compañía mientras juegan al pool; 300 pesos la media hora de servicio.”

No se trata de una novela erótica, aunque el comienzo pueda entusiasmar en ese sentido. Se trata de una una historia que tiene como protagonista al petróleo y, claro, también a la prostitución. El periodista Alejandro Bianchi apunta al centro de la infraestructura petrolera que le viene dando forma patagónica a la economía argentina, y que se intensificó con la expropiación del 51 por ciento de YPF que estaba en manos de Repsol en 2012. “El petróleo y la prostitución son dos negocios prósperos que van de la mano”, cuenta en Argentina Saudita (Sudamericana). ¿Por qué?

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Una anécdota responde a esta pregunta en el libro: “En 1930, el ingeniero Alberto Landoni, administrador de los yacimientos de YPF en Plaza Huincul, en Neuquén, visitó al ingeniero militar Enrique Mosconi, el primer presidente de la empresa recién creada. Después de hablar de inversiones, pozos petroleros y geología, Landoni le planteó un problema técnico pero no menos estratégico: ‘Se nos están yendo los muchachos… mucha gente buena de la empresa renuncia. La Patagonia es dura, por la soledad y el aislamiento‘. Otro inconveniente eran las peleas entre los empleados. Había una mayoría aplastante de solteros que, ante la escasez de mujeres, merodeaban a las señoras casadas“.

Bajo este panorama Bianchi construye una investigación que repasa la economía montada sobre una geografía inhóspita y hostil, que a la vez se constituyó en un emblema de la soberanía nacional. Describe cómo es la vida en esa “comarca petrolera” formada por Plaza Huincul, Cultral Co y Rincón de los Sauces, “encarnación del concepto extractivo propio de la industria petrolera”. Se trata de la tercera reserva mundial de gas y la cuarta de petróleo no convencional, atravesada por un contraste socioeconómico muy particular: petroleros con sueldos altísimos que no ven la hora de huir por un lado, empleados, comerciantes y profesionales con sueldos muy bajos por el otro.

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Todo este ecosistema encontró su punto máximo de exposición pública con la estatización de YPF en 2013, una de las decisiones políticas de mayor envergadura que aprobó el gobierno de Cristina Kirchner. Pero el pacto con Chevron levantó la polvareda de especulaciones políticas: ¿por no contar todo sobre las cláusulas del contrato? Este interrogante motivó a Bianchi a, incluso, comprar acciones en la empresa para ir a las reuniones de accionistas y conocerla por dentro. Aquí, algunas de sus impresiones, plasmadas a lo largo del libro que se lee como un thriller sociopolítico.


– ¿Por qué fue tan importante el rol de la prostitución en la llamada “ruta del petróleo?

– La prostitución sirvió y sirve para retener a los petroleros en un lugar y medio ambiente de trabajo muy hostil. Ya es parte de su cultura. Y como generalmente van hombres solos a trabajar a las zonas petroleras, las necesitan. Abrí el libro con el tema porque las prostitutas andan por los pueblos petroleros, todos las conocen, los locales donde atienden están en pleno centro y todos las aceptan.

– ¿Qué fue lo que más te impactó del tipo de vida que viste allá?

– Lo que más impactó es el doble estándar. Los petroleros, con sus sueldos, hacen una vida y el resto con sueldos a la mitad hacen otra, mucho más austera. Pero los precios son para los petroleros. Y lo otro es que todos van a hacer plata en poco tiempo e irse lo más rápido posible. Nadie se quiere quedar.

Fotogalería en HD: La técnica de fractura hidráulica en Vaca Muerta y sus consecuencias sociales 

– ¿En qué momento se supo que Vaca Muerta era una fuente de recursos petroleros de gran envergadura? ¿Qué lugar ocupó Chevron en todo esto?

– En 2012 se tuvo la primer idea de la riqueza gracias a los primeros pozos y los datos del gobierno de EE.UU. Chevron fue el primero que se acercó y que mejores condiciones obtuvo para negociar.

– ¿Quién fue Charles Edwin Weaver y por qué fue importante su rol hace 80 años?

– Weaver fue el visionario que recorrió el área y que dijo que había potencial en los años 20. Todo esa información estuvo guardada durante casi un siglo porque nadie tenía los recursos ni tampoco estaba la tecnología correcta para sacarle provecho a la fractura hidráulica.

– ¿Cambió algo en la estructura productiva desde la estatización?

– El concepto extractivo no cambió. Es el mismo. La diferencia es que ahora YPF tiene una cultura más nacional y menos financiera. Lo que gana lo vuelve a invertir porque el país necesita más energía de manera urgente. Antes las ganancias se giraban a España en su mayoría.

– Le dedicás una parte del libro a los casinos. ¿A qué negocios en particular te referís para hablar del aceitado engranaje entre los gustos de los trabajadores petroleros y el juego?

– Como las prostitutas, el casino es el otro gran vicio. No tienen en qué gastar lo que ganan. Pensá que un petrolero con experiencia y horas extra llega a los $100.000 por mes en un pueblo donde sólo hay putas y casino. El alcohol, la violencia y el mayor uso de armas son los otros problemas. Las diferencias de ingreso y sociales a veces terminan mal.

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Sin embargo, hay muchos mitos en torno a Vaca Muerta. “Cuando se habla de Vaca Muerta a menudo se comete el error de decir que es un yacimiento pero en realidad es mucho más que eso. Vaca Muerta es una formación sedimentaria de una superficie de 30.000 kilómetros cuadrados que se extiende por el Suroeste de Neuquén, el oeste de Mendoza, el sur de Río Negro y el centro de La Pampa. Es del tamaño de Bélgica, más grande que provincias como Tucumán o Misiones”, explica Bianchi en el libro. Junto con la técnica del “fracking”, la perforación hidráulica de la tierra para obtener gas y petróleo del subsuelo, Vaca Muerta ocupó la atención de ambientalistas y críticos del modelo extractivo.

– Tenés todo un capítulo dedicado al “lado B del fracking”. ¿Cuáles son los problemas que, según pudiste investigar, ocasiona?

– La contaminación del agua y del aire, la destrucción de los caminos que hacen los camiones que transportan los enormes equipos que necesitan el fracking y los insumos. Esto genera lo considero lo peor de todo que son los accidentes de tránsito. Las rutas y caminos están destrozados y el número de accidentes -fatales y no fatales- crecen de manera exponencial. Son las muertes que pocos cuentan y muchos esconden.

– ¿A qué se refirió Galuccio cuando dijo que buscaba seguir el modelo de la empresa noruega StatoilHydro?

– Noruega es, por ahora, el país que mejor administra la renta petrolera. La sociedad evolucionó, no hay desempleo y es uno de los países con mejor calidad de vida. Pero fueron muy prolijos para administrar ese ingreso extra. Trajeron a un iraní para hacerlo. Acá no veo que vaya a pasar algo parecido. La experiencia con la década sojera es una muestra del mal uso de la renta extraordinaria. Ojalá que Vaca Muerta rinda todo lo que promete y no se malgasten el ingreso que pueda generar.

– El libro cierra con una idea un tanto preocupante en torno a la caída del precio del barril y las consecuencias que esto podría tener en Argentina.

– Es que sucede que si apostamos todas las fichas al petróleo hay un riesgo de transformarse en Dubai, Arabia Saudita o Nigeria. Sus economías e ingresos dependen casi 100% del precio del barril, por lo que un movimiento para arriba o abajo les genera una ganancia extraordinaria, que generalmente la malgastan o se pierde en la corrupción. O una pérdida que genera desempleo y más pobreza. Pero no hay que ser alarmistas: para llegar a eso, nos falta mucho. Hoy Vaca Muerta es todavía una gran promesa que dio sus primeros pasos productivos.

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Sin embargo, mirando el largo plazo el panorama que describe Bianchi es sombrío. Neuquén podría ser, en cuanto a su estructura productiva, una analogía de Kuwait, un país que desplazó a su población originaria para constituirse en un emporio petrolero y un polo financiero de gran atractivo internacional: “Neuquén se transformará en un nuevo Kuwait en los próximos diez años. Van a tener más de un millón de habitantes nuevos en ese período. Aparecerán más problemas de droga, prostitución. El futuro ya está. Será un problema pero prefiero tenerlo que no tenerlo”, cita Bianchi a Jorge Castro, ex secretario de Planeamiento Estratégico de la Nación (1997-1999).

La Argentina Saudita está en marcha, y nada parece detenerla.

Artículo original, en Clarín.com

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