Rock and Pop, 30 años de la primera radio moderna

Publicado en Revista Brando
La historia de la Rock and Pop
Número 113 – Agosto de 2015

 

Feedback

GRINBANK: “Dos animales de radio. Un programa con dos tipos con un empuje impresionante. En ese momento tenían mucha compatibilidad para jugar juntos. Después la misma evolución de ellos los hizo ir para lados distintos. Lo hacían con unas ganas impresionantes, con un compromiso muy fuerte. Mario y Ari tenían una interacción espectacular”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas.

ARI PALUCH: “Estos pibes laburan gratis, me ganan en el rating y trabajan hasta una noche buena”. Así pensaba Grinbank cuando hacíamos el programa en FM Okey, sin cobrar un mango, y por eso nos fue a buscar. A principios del ’87 debutamos en la Rock and Pop, y estaba tan nervioso que hice un informe sobre Madonna y dije “Maradona”. Desde lo musical, yo venía muy marcado por el rock sinfónico de Genesis, Yes, Alan Parsons. La diferencia era que, así como en otras radios no había lugar para pasar temas de 20 minutos, en Feedback nos podíamos dar el gusto de poner esas cosas. Eso ya empezó a marcar un quiebre con los programas de radio tradicionales. Escuchabas la Rock and Pop y parecía que estabas escuchando una radio profesional de fuera del país. Y segundo, desde lo informativo: venía el Indio Solari o Charly García a merendar al programa. Todos los grandes músicos querían estar. Las discográficas se morían porque los invitáramos, por eso nos íbamos de gira con las bandas también. Fue una experiencia magnífica. Feedback fue pionero y vanguardista. Era tan exitoso que cuando se terminó el programa, porque Mario y yo estábamos yendo por caminos distintos, la gente pensó que había sido una maniobra de Grinbank para tener cubiertas ocho horas y no sólo las cuatro del programa. Y la verdad es que no fue por eso: cuando Mario se iba de gira, yo hacía el programa que quería, y viceversa. Y fue buenísimo, porque ahí estuvo el laboratorio para hacer Maratón, que fue el programa que hice yo después en la Rock and Pop, y Mario para Malas Compañías.

Conducción: Ari Paluch y Mario Pergolini

Debut: 23 de abril de 1987

Final: 8 de septiembre de 1988

Horario: 15 a 19

El dato: El proyecto original venía de Radio Continental, cuando Ari Paluch tenía 23 años y Mario Pergolini 21. Las primeras entrevistas a músicos de la talla del Indio Solari o Gustavo Cerati fueron en Feedback. Los conductores, incluso, se turnaban para irse de gira con los músicos por separado.

Radio Bangkok

GRINBANK: “Bangkok fue el ícono absoluto de la radio. Fue el Mayo Francés. Y quizás el menos pensado de todos: se fue construyendo con el correr del tiempo. Fue un laboratorio de ideas, era una anarquía extraordinariamente creativa de mucha gente talentosa. Quizás es un poco ambicioso lo que digo, pero creo que en radio no hubo una cuestión donde la creatividad al poder se haya manifestado tan fuertemente. Y por ‘poder’ me refiero al liderazgo de rating que generaba Bangkok, que era impresionante. Fue el programa que más rompió con el código del deber ser radial. Los estándares de la radio estallaron y se hicieron añicos con Bangkok”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas.
BOBBY FLORES: “Yo llegué a la radio de la mano de Grinbank, a los 22 años. Venía de trabajar en Radio Belgrano y me llamaron junto con Miguel Martínez Rial (musicalizador de Badía) y Quique Prosen, otro histórico de la radio. Radio Bangkok era una locura total. Algunos no entendían nada, porque había mucha ironía y sarcasmo. Mucho metamensaje. Era gente que estaba acostumbrada a escuchar otro tipo de cosas en la radio. La realidad es que, más que escandalizarse, cierto público no hablaba ni bien ni mal de Bangkok: no hablaban. ¡No lo pescaban! El programa tuvo algunos antecedentes en la Argentina: La Gallina Verde, El Rulo sin Moños. Pero las secciones de Bangkok eran totalmente revolucionarias. Como ‘División Entel’, u otra muy divertida que era sobre tres mozos en un restaurante muy cajetilla, ‘High Life’, y después en la cocina se garchaban a un perro, mataban al cocinero, meaban en la sopa, cagaban en el guiso. Era un despelote. Y después volvíamos al salón y estaba todo fifí. Hacíamos esas cosas, muy locas. Era muy difícil para el oyente separar realidad de ficción. Por ejemplo, en un momento Lalo se había separado de la mujer y estaba en una situación complicada. En el baúl tenía ollas, raquetas de tenis, ropa. Lo habían echado de la casa o algo así, y entonces las reuniones eran en la radio, en mi casa o en el auto de Lalo. Eso era totalmente cierto, pero lo exagerábamos en vivo. Teníamos máquina de escribir y todo ahí, y encima era un auto medio pedorro, un Renault 12, muy de la época. Creo que tanto delirio tenía que ver con la necesidad de experimentar con la palabra: había una gran necesidad de hablar con la vuelta de la democracia. Yo creo que Rock and Pop fue la primera radio producto de la democracia. Hubiese sido imposible pensar algo así en la dictadura. En el medio de todo eso, me daba cuenta de que algo estaba pasando. No sé si exactamente era consciente de que estábamos haciendo algo revolucionario, pero todos teníamos autos, salíamos con modelos. O iba a pasar música a un desfile y venían cinco modelos a sacarse fotos conmigo. Dos meses antes las perseguía yo por la calle. Algo nuevo fue, también, que el operador dejara de ser un outsider. Antes la gente no sabía lo que era el operador de radio. Y de repente en Bangkok, al aire, te decía ‘¿Cómo querés que ponga esto, si tengo otro disco puesto, pelotudo?’. Pero lo que fue una revolución en Bangkok fue que se le dio mucha bola a la gente que escuchaba. El oyente empezó a darse cuenta de toda esa dinámica que hacía que la radio fuera un lugar más abierto, no tan hermético, y además participaba: con Bangkok se le sacó la cuarta pared a la radio”.

Conducción: Bobby Flores, Lalo Mir y Douglas Vinci (creador del logo de la radio)

Debut: 23 de abril de 1988

Final: 8 de septiembre de 1989

Horario: 10 a 14

El dato: El segundo programa “hablado” de la radio fue un delirio sin precedentes: una grilla totalmente inventada, un magazine sin sentido con personajes estrambóticos y una locación de transmisión pensada sólo para que rime con Rock and Pop (ninguno de sus integrantes conocía la capital de Tailandia). La nota distintiva fue la imposibilidad de distinguir realidad de ficción. Una vez, Bobby quería comer huevos fritos. Dijo al aire que si alguien se los traía, lo dejaban entrar a la radio. Al rato había más de cien personas en la entrada con platos del bar con huevos fritos. La gente llegaba hasta a pagar el plato para poder llevárselo y calmar el antojo de Bobby.

Malas compañías

GRINBANK: “Mario encontró en Eduardo de la Puente a un par extraordinario. Esa sociedad es Cuál Es en potencia, pero también La TV Ataca y CQC. Eduardo lo potenció muy bien a Mario: su evolución no coincidía con Ari, pero sí con De la Puente, que es un tipo muy lúcido. Además, entraron a jugar en el horario a la noche, que para ese programa era ideal. En otro horario, Malas Compañías no hubiera sido lo que fue. Tenía un training muchísimo más ácido a la noche que lo que después fue a la mañana. Pero algo de eso le quedó para todo lo que hizo después”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas. DE LA PUENTE: “Yo llegué a la radio en el ’88. Trabajaba en una productora, y le ‘mangueaba’ notas al programa que Pergolini hacía con Paluch. Y viceversa: Mario también me pedía notas a mí. En Malas Compañías todo el punto del programa era justificar un lenguaje descontracturado y apelar a algunas cosas que conocíamos de afanar, de escuchar radio: hacer textos con bajada de línea, rescatar los radioteatros y establecer ciertos vínculos no solamente con la audiencia sino entre la audiencia. De hecho, de ahí surgió el invento ‘contactos’, que se le ocurrió a Mario, y hoy por hoy lo usa todo el mundo: conectar oyentes entre ellos para que se conocieran al aire, se pasaran teléfonos y de ahí en adelante hicieran lo que les pintaba. Era un programa dedicado, después de las 10 de la noche, a los presos, las putas, los colectiveros y los taxistas, que eran los que llegaban a esa banda horaria. A partir de las 22 se ponía más border, siempre teniendo en cuenta el contexto. Ahora serían boludeces, pero en su momento fue muy transgresor: no había casi radios de FM, el asunto de protección al menor era mucho más rígido. A la distancia puedo ver que la idea fue establecer vínculos de identificación: la gente escuchaba Malas Compañías y oía a gente como uno, que venía del mismo lugar. Malas Compañías ‘descaretizó’ el discurso. Es cierto que a veces nos íbamos al carajo. Me acuerdo que teníamos un radioteatro que era un Hospital Médico o algo así, y tuvimos que cortar abruptamente porque Juan Castro se mandó un moco al aire involucrando a alguna gente conocida con falopa (hacía de un personaje que manejaba la farmacia del hospital). Se salió del guion y tuvimos que levantarlo. Quizá por eso teníamos una audiencia del carajo. Con Mario teníamos una relación muy simbiótica que funcionaba a la perfección”.

Conducción: Mario Pergolini y Eduardo de la Puente

Debut: 1 de abril de 1987

Final: Fines de 1989

Horario: 19 a 0

El dato: Malas Compañías fue el germen de Cuál Es. Luego de romper con Ari Paluch, Pergolini armó dupla con Eduardo de la Puente. Cautivaron al 78% de la audiencia de la FM de la época, en la franja nocturna. Entrevistaban a políticos, figuras de la cultura y músicos, pero después de las 10 de la noche le daban lugar al lado b: prostitutas, taxistas y colectiveros. El lenguaje “descontracturado” que usaban tenía un precio, aunque ninguno de los dos conductores se enterara. “Yo creía que no teníamos quilombos con el Comfer, hasta que un día Grinbank me muestra una pila de apercibimientos que pesaban unos kilos”, cuenta De la Puente.

Cuál es

GRINBANK: “Es la madurez de un genio radial como Mario Pergolini, que es de esos tipos que piensan con la garganta. Además de que estaba en su mejor momento, lo potenciaba Eduardo. Fue una etapa intermedia donde Mario es el único que se queda cuando levantamos la programación. Y ahí aprende a jugar mucho con el estilo de conductor americano (teniendo como modelo a Howard Stern). Esto lo hizo muy bien, junto a su avidez de armarse de tipos creativos. Hay toda una generación que identifica mucho más a Rock and Pop con Cuál Es y Pergolini que con la etapa de Bangkok. A tal punto que creo que el divorcio Rock and Pop-Pergolini fue malo para los dos. Porque Mario era Rock and Pop y Rock and Pop era Mario”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas.
DE LA PUENTE: “La transición entre Malas Compañías y Cuál Es fue con un par de años de silencio, en los cuales nos distanciamos con Mario. Estábamos peleados, y en la vuelta él se volcó a la tele, yo me fui a vivir a Mar del Plata. Después él me repatrió y así arrancamos. La premisa de Cuál Es no difería mucho de la de Malas Compañías, nos llevamos hasta los radioteatros de ahí. Creo que Cuál Es fue a la FM lo que Rapidísimo a la AM. Fueron varias generaciones que crecieron escuchando el programa, marcó tendencias, dejó hitos: realmente se hicieron cosas muy buenas. Hasta empezamos a salir al exterior con el camión de Rock and Pop, que era lo más parecido a una radio con ruedas. La gente escuchaba el programa de punta a punta, y después se veían un show de 45 minutos de música, en vivo y gratis. Y, claro, pasaba de todo en esos viajes (cosas que no se pueden contar.). Las aperturas de Cuál Es marcaron una tendencia: Mario ponía en juego la pelota y de golpe estábamos hablando 50 minutos sin desgastar. La verdad, no era difícil hacer eso, porque no era premeditado. Creo que si te ponés como idea hacer eso, cagaste. No sale. Esa era la característica principal de Cuál Es: tenía una espontaneidad implacable. De hecho, como no teníamos prácticamente vida social fuera de la radio (era todos los días, y muchas horas), y era un espacio en el que podías hablar de lo que hablabas fuera de aire, no te quedaba mucha charla para después. Eso sí, era una neurosis absoluta. Divertida, sí, pero se había vuelto muy neurótico. Una hiperactividad que no te daba respiro y que hasta se traducía en el aire”.

Conducción: Mario Pergolini, Marcelo Gantman y Eduardo de la Puente

Debut: Principios de 1993

Final: 23 de diciembre de 2011

Horario: 9 a 13

El dato: Los personajes más famosos del programa (el Panza, Mogui, don Segovia, el Dr. Aráoz, Cristian Bion) eran interpretados por la misma persona: Diego Miller, productor y compañero de Pergolini durante más de 20 años.

Heavy Rock and Pop

GRINBANK: “Otro ícono. Con identidad, con un tipo con una gran credibilidad como el Ruso Verea, ganada por una honestidad propia, por haber sido siempre el Ruso. Bien acompañado por Nagy, con una identidad musical muy fuerte, que sabías que no te iba a defraudar musicalmente. Yo nunca me metí más que decir ‘hagamos un programa más heavy’. El público más fiel es del heavy metal. El programa fue explosivo”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas.NORBERTO “RUSO” VEREA: “Con mi amigo ‘El Yeti’, íbamos discoteca por discoteca vendiendo el material que llegaba de diversas partes del mundo, y me ganaba dos dólares por disco. Así fue que llegué a la radio, donde me empezaron a conocer como ‘Norberto, el que vendía discos’. Había hecho un par de boludeces en Bangkok, hasta que un día me llevaron a la Heavy. Para entender el programa hay que entender a la Rock and Pop. Tuvo dimensiones inimaginables, la radio. Era una época de sueño, de delirio, de pasillos de Rock and Roll, no de pasillos de empresarios ni empleados sometidos. Había una fantasía por entrar a la Rock and Pop, pero no para trabajar, ¡sólo por entrar! Y la Heavy, en ese contexto, fue ‘excitación y bardo hasta las tres de la mañana’, como decíamos. El programa fue cambiando mucho. Fue un gran divertimento nocturno en épocas bravas, de mentira-verdad, quiénes eran los verdaderos heavies y los caretas. una verdadera gilada. Yo pasaba punk y los metaleros se volvían locos. Pasaba heavy metal y los punks puteaban. Y los hinchas de los Stones puteaban y después ponías a los Ramones haciendo “Simpatía por el demonio” y les decías ‘muchachos, los músicos están por encima de nosotros’. Pero hasta te llegaban a amenazar, los oyentes: ‘¡Te vamos a prender fuego el auto!’, te amenazaban porque pasabas más a una banda que a otra.

Me acuerdo que a Slash le llevé 300 y pico de compacts para que eligiera. Había también dos botellas de vodka y cajas de jugo de arándanos con hielo para que viniera esta banda de hijos de puta, que se tomaron todo. Todo eso fue la Heavy, y lo que más se extraña de esa época. Y la edad, claro. Tenía 33 años, hoy tengo 58 y me siento como de 93. En aquel momento me sentía de 20. Jugaba al fútbol, entrenaba, tenía los cuatro meniscos, el pelo largo. Era un metalero digno de la Heavy. ¡Te podía llevar con la pija hasta Mar del Plata! Fue todo una hermosa y cruel fantasía, donde el gran cerebro fue Grinbank. Él le dio libertad a la locura de cada uno. Una locura que era inexplicable, y que a la vez tenía mucho que ver con el rock: vos te subís a mi auto, suena ‘Physical Graffiti’ de Zeppelin y. ¿cómo te lo explico? No se puede explicar eso. La Heavy tenía eso porque la radio lo tenía. Y el que la quiso explicar se equivocó. No había que explicarla, a la Rock and Pop: había que encenderla. El mayor problema de muchos de los que estuvieron en la Rock and Pop fue creer que eran más importantes que la música. A mí, gracias a Dios, no me pasó. Y al que le pasó, qué lástima.

Conducción: Alejandro Nagy, Douglas Vinci y Norberto “El Ruso” Verea

Debut: 1 de mayo de 1990

Final: 28 de diciembre de 1995

Horario: 23 a 03

El dato: Sebastian Bach, cantante de Skid Row, Slash de los Guns N’ Roses y hasta Joey Ramone iban al programa a pasar música. Fueron demandados por la Fundación Argentina del Mañana, que quiso censurar el aire de la Heavy por las charlas que se daban en la noche de la Rock and Pop.

Day Tripper

GRINBANK: “Era el programa más informativo desde lo musical. Di Natale, De la Puente y Bobby eran las tres personas que más data tenían sobre música alternativa/indie. El problema que tuvo es que tenía el mismo horario que Matías Martin en la Metro, con muchos puntos en común. Pero Juan me parece un tipo talentoso, de un humor hasta quizá demasiado ácido para determinado momento de vulgarización en que entró la Rock and Pop”.

En 1985, con el destape democrático, nacía la emisora que cambió los parámetros del aire: vanguardia, inclusión del oyente, liberación del discurso, espontaneidad, fantasía y sinsentido. Una fórmula infalible que se tradujo en programas que se volvieron íconos y que acá recuperamos en las voces de sus protagonistas.

JUAN DI NATALE: “Es difícil definir a Day Tripper, porque fueron 15 años y pasó mucho personal por ahí. Si tuviese que arriesgar, diría que fue un magazine, donde entraba de todo, con una dinámica en la que yo era un poco un falso entrevistador que iba pasando por distintos lugares. El tono humorístico iba al estilo de cada uno de los personajes (Damián Dreizik, Mariana Brisky). Y eso funcionaba bárbaro: teníamos un humor más sarcástico, y hasta naif te diría. El sinsentido nos estimulaba bastante: hicimos el programa en el zoológico, estaba Fabio (Alberti), que hacía del profesor Gabinete, un borracho perdido que contaba cuentos supersórdidos a los nenes. Todas situaciones hilarantes y desconcertantes. A mí me gusta ese humor, y esa era la base de Day Tripper, con la impronta de cada uno de los que pasamos por el programa. Tuve además la suerte de estar con Mariana (Brisky), una compañera hermosa, una mujer muy especial, con un sentido del humor sobre sí misma, sobre su propia enfermedad, único. Una excelente compañera. Me dolió su enfermedad, me dolió su pérdida. Pero, a la vez, es esa dinámica humorística misma del programa la que me hace saber que la pasó bien con nosotros, y eso es un alivio. La otra pata del programa era la música, que ocupaba un espacio muy especial. Concretamente llegaban bandas que a Cuál Es no llegaban. Y fueron muchos de esos artistas los que después se volvieron mainstream: la primera nota a La Renga se la hice yo. Babasónicos, Catupecu Machu… Yo creo que mi función fue obrar como una suerte de puerta de servicio para el rock en Rock and Pop. Y esto no es menor, porque, en los 90, el mejor rock entró a la radio por la puerta de servicio”.

Conducción: Juan Di Natale, Diego della Sala y Fabio Alberti.

Debut: Principios de 1998.

Final: Fines de 2013.

Horario: 13 a 17.

El dato: En una de las visitas de U2 a la Argentina, dijeron que Bono estaba en la radio. “Nos pasaba algo extremadamente raro con Damián Dreizik, que era parte del programa: al mirarlo, siempre le encontrábamos un montón de parecidos. Tiene una cara que se parece a mucha gente. Y, entre ellos, a Bono. Entonces una vez le pusimos unos anteojos, un sombrero de cowboy y se puso en un balconcito”, cuenta Juan di Natale. Mucha gente paró en la esquina de Freire 932, y hasta hubo una congestión de tránsito.

Artículo original, en Conexión Brando

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