“Experiencia de Halcón”: los ataques de la Guerra de Malvinas que complicaron a los ingleses

Cincuenta años de la V Brigada Aérea (1999), óleo de E. Martínez, versión en blanco y negro (Foto: E. Martínez)

Publicado en Clarín

Nos concentramos en nuestra puntería. El buque protegido por esa pared de doscientos metros de altura (la costa de la Isla Soledad) estaba en mi mira y lancé una de las bombas que serían la causa de su destrucción. Ejercí presión hacia atrás con mi palanca de mandos en viraje ascendente hacia la derecha, tratando de pasar el acantilado. En ese momento percibí un fuerte golpe debajo de mi avión. Había impactado contra una de las antenas de la fragata con uno de los tanques suplementarios de combustible […]. El cono de cola del tanque se desprendió quedando la antena totalmente doblada.
Primer Teniente Alberto Filippini, sobre el 21 de mayo de 1982, ataque a HMS Argonaut

Entrar a la zona enemiga y “poner la bomba con la mano”. Con este eufemismo se refieren hoy algunos de los integrantes de los dos escuadrones que lograron complicar a las fuerzas británicas durante la Guerra de Malvinas en diversos ataques entre mayo y junio de 1982, con 10 embarcaciones afectadas y cuatro buques ingleses hundidos. Lo hicieron a bordo de cazabombarderos A-4B Skyhawk (areonaves monoplaza, subsónicas y de 20 años de antigüedad) sin experiencia en este tipo de guerra pero con una convicción: que avión y piloto eran una comunión indivisa que los haría pasar a la historia como “halcones”.

En efecto, lo que sucedió allí trascendió a la táctica de guerra y al contexto de la política institucional de las Fuerzas Armadas en tiempos de Leopoldo Galtieri. El desempeño de los oficiales fue algo extraordinario, ya que tenían entrenamiento aeroterrestere pero no aeronaval. Y se enfrentaron a aviones y misiles de última generación. La sinergia con los A-4B fue total: “Fueron esos mismos oficiales quienes me advirtieron de muchas maneras que el avión y el ave (el halcón) eran partes de ellos”, explica Rosana Guber, antropóloga social investigadora del Conicet especialista en la Guerra de Malvinas.

En “Experiencia de halcón”, Guber reconstruye cómo los oficiales del Grupo 5 de Caza de la V Brigada Aérea lograron sumar experiencia en sucesivas misiones, comola del 8 de junio, que terminó con dos buques logísticos, un lanchón de desembarco, numerosas guardias galeses, tripulación de origen chino, y también con la vida de tres halcones.

Se trata, como la autora dice en el libro, de “un itinerario de seis capítulos y un epílogo que comienza en la mañana del 2 de abril de 1982 y concluye con un ser ni totalmente humano ni totalmente mecánico, que decidieron llamar halcón”.

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