Qué fue “La noche de las corbatas”, otro oscuro episodio de la dictadura militar del 76

De izqquierda a derecha, Tomás Fresnada, Aníbal Nasiff, el "Pacha" Tobalina y dos ayudantes en la herrería (Archivo familiar - RHM)

Publicado en Clarín

Jorge Candeloro era uno de esos abogados que se quedaban en las tomas de fábricas que hacían los obreros. Entendía que para ser abogado laborista no bastaba con conocer la ley: había que “embarrarse”. La defensa de los derechos de los trabajadores se realizaba desde la línea de montaje y las canteras donde los obreros pasaban la mayor parte del día. Y también entendía, claro, los riesgos que esto implicaba en 1977. Una boca de lobo que, dentro de la autodenominada “guerra contra la subversión”, se tragaba especialmente la clase obrera argentina. Y en consecuencia a quienes intentaban defender sus derechos: “Esta es la noche de las corbatas, pero resulta que ahora los que administramos Justicia somos nosotros”, fue lo último que el abogado Candeloro escuchó poco antes de morir.

La “noche de las corbatas” (Aguilar | 288 páginas |269 pesos) se trata de otro episodio más del golpe militar de 1976 que, a medida que va pasando el tiempo, va absorbiendo los puntos de sutura de la sociedad argentina. A través de la memoria, los testimonios y los documentos, la investigación de Felipe Celesia y Pablo Waisberg reconstruye lo que sucedió entre el 6 y el 8 de julio de 1977 con un grupo de abogados políticamente activos y sin participación en la lucha armada setentista.

Formados en el maoísmo, el peronismo ortodoxo y la corriente de izquierda peronista, hombres como Norberto Centeno, Tomás Fresneda, Salvador Arestín y Raúl Alais se involucraban en la defensa de los derechos laborales. Desde atender reclamos como los de los obreros del pescado que exigían una silla para no trabajar de pie, hasta la redacción de la Ley de Contrato de Trabajo. Centeno y Candeloro tuvieron la representación de la mayoría de los gremios de la CGT marplatense y nacional, como Alimentación, Petroleros, Luz y Fuerza, y Ferroviarios, entre otros.

La investigación narra otra de las “noches” de la dictadura militar de 1976, quizás menos conocida que la de los Lápices o los Bastones Largos de 1966. Con ella queda puesto de una vez más que el golpe militar tuvo como uno de sus principales objetivos atacar a la clase que es, en última instancia, el motor del país: los trabajadores.

– ¿Por qué “La noche de las corbatas” se trata de un capítulo en sí mismo dentro de la historia de la dictadura militar de 1976?

Felipe Celesia: Es un episodio con características muy particulares dentro de lo que fue el terrorismo de Estado en la Argentina. En principio, los secuestrados, asesinados y desaparecidos eran abogados laboralistas, sin militancia orgánica en ese momento y sin vínculo con las organizaciones armadas, que era un criterio para elegir las víctimas. Luego, es el único operativo que bautiza el jefe de los represores cuando los tiene a todos capturados en el centro clandestino con un grado de perversión y violencia simbólica asombrosa. Y claramente es una acción represiva que apunta a disciplinar a quienes intervenían por los trabajadores en el reparto de la riqueza. Si bien hay un rechazo cultural de los militares a la función de los abogados que litigan contra los patrones, es innegable que tanto para señalar a los abogados, como para beneficiarse de su desaparición, en La Noche de las Corbatas tuvo complicidad civil.

Marta García y Jorge Candeloro, en diciembre de 1970 desaparecidos desapariciones mar del plata marta garcia jorge candeloro la noche de las corbatas historia dictadura militar de 1976 desaparicion abogados laboristas

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– ¿Quiénes fueron los desaparecidos? ¿Qué relación tenían con la universidad?

FC: Norberto Centeno, el más veterano del grupo con 50 años, era uno de los laboralistas más prestigiosos del país y concentraba la representación del 80 por ciento de los sindicatos en Mar del Plata. Era un peronista ortodoxo, conservador y muy leal a la CGT. Jorge Candeloro, que se formó trabajando en el estudio de Centeno, fue el secretario general del Partido Comunista Revolucionario (PCR) en Mar del Plata y un gran activista en los conflictos gremiales. Tomás Fresneda era un peronista de izquierda pero independiente, además de herrero y un intelectual muy respetado por su lucidez. Su mujer, Mercedes Argañaraz, que militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), también fue uno de los blancos del operativo y sigue desaparecida, así como el bebé de cinco meses que llevaba en el vientre. Salvador Arestín venía de una familia de pescadores y se dedicaba a representar obreros portuarios, fileteros y a todos los asalariados vinculados a la pesca. Raúl Alais había sido un militante estudiantil muy activo, muy antiperonista y un gran orador, blanco de los grupos de ultraderecha que perseguían dirigentes de izquierda en la ciudad.

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– ¿Qué pasó con el arquitecto Chamorro y los hechos que se desataron a partir de su repudio en la facultad?

Pablo Waisberg: Las críticas a la forma en la que Chamorro y otros docentes ejercían la docencia y otros reclamos de tipo gremiales-estudiantiles generaron un enfrentamiento entre dos grupos de estudiantes en la Facultad de Arquitectura de Mar del Plata. De un lado estaban los sectores más de izquierda y quienes pedían una pedagogía menos verticalista y los integrantes de la agrupación de derecha Concentración Nacional Universitaria (CNU), que terminaron irrumpiendo a los tiros en una asamblea estudiantil. Allí mataron a la estudiante Silvia Filler e hirieron de bala a varios estudiantes, en diciembre de 1971. Eso marcó el inicio de la violencia política en Mar del Plata y convirtió a la CNU en una banda armada, que años después participó de los grupos de tareas de la última dictadura.

Salvador Arestín en la ceremonia de egreso del colegio secundario, 1966 desaparecidos desapariciones mar del plata Salvador Arestin la noche de las corbatas historia dictadura militar de 1976 desaparicion abogados laboristas

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– Los interrogatorios “se llevaban a cabo de manera incoherente”, cuentan en el libro. ¿Por qué?

FC: Parecía que los torturadores no tenían demasiada información sobre los secuestrados. Esto abona también la tesis de los entregadores civiles porque hubieran sabido más específicamente quiénes eran los abogados si hubieran sido blanco de la inteligencia militar. Evidentemente, no lo eran.

– Además de torturarlos a ellos, también sufrieron tormentos sus esposas. ¿Cómo fue esto?

PW: Marta García de Candeloro y Mecha Argañaráz de Fresneda, embarazada de cinco meses, fueron secuestradas junto a sus maridos. Sólo sobrevivió Marta García, que nunca dejó de denunciar a sus secuestradores y responsables militares y civiles, desde que declaró por primera vez, en abril 1984, ante la Comisión Nacional Sobre Desaparición de Personas (Conadep). En ese momento, sostuvo que el juez Hooft (el juez de turno que tramitó los pedidos de habeas corpus) sabía que ella estaba secuestrada en una comisaría a disposición del Ejército y no hizo nada para sacarla de allí.

– Centeno tuvo un rol clave en la sistematización de los derechos laborales. ¿Qué aportes realizó a la CGT abrazada por Perón?

FC: Centeno fue el redactor de la Ley de Contrato de Trabajo, por mandato de la CGT, que la dictadura destrozó veinte días después del golpe. Esa ley fue sancionada por el Congreso y se presentó en una Plaza de Mayo colmada de trabajadores. Centeno siempre dijo que su objetivo era que los trabajadores llevaran la ley bajo el brazo y lo logró: la CGT imprimió la ley y la repartió en la plaza a los obreros.

– A él lo habían secuestrado varias veces, y siempre lo habían liberado. ¿Cómo se llevó a cabo el secuestro que lo pasó a la condición de detenido-desaparecido?

PW: Media docena de hombres de civil, que dijeron ser del Ejército Argentino, lo detuvieron cerca de las nueve de la noche del 6 de julio de 1977, a la salida de un bar, en Mar del Plata. Lo llevaron a La Cueva, el centro clandestino de detención que funcionó en la Base Aérea bajo el control del Ejército.

la cueva en 1984 desaparecidos desapariciones mar del plata la noche de las corbatas historia dictadura militar de 1976 desaparicion abogados laboristas

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– ¿Qué sucedió con estas desapariciones con la reapertura de los juicios a militares? ¿Qué pasó con el juez Hooft?

FC: Los militares que realizaron el operativo fueron enjuiciados y condenados. En el caso de Hooft, está acusado de no haber investigado el episodio y de haber hecho gestiones en favor de algunos sobrevivientes y no de otros. Hooft fue sometido a un jury y absuelto pero permanece vigente un juicio penal que está estancado porque el juez se niega a declarar.

PW: Hay que ver que ocurre en este nuevo contexto político donde el ministro de Justicia, Germán Garavano, se reúne con los abogados de los represores nucleados en la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, que definen como “presos políticos” a condenados por crímenes de lesa humanidad.

– ¿Cuál es el caso que más les impactó a ustedes?

PW: Todos tienen algo que los diferencia aún dentro de ese grupo unido por la defensa de los derechos de los trabajadores. Esa opción política y profesional es, tal vez, la más importante dentro de ese grupo. Sin embargo, el caso del matrimonio Candeloro-García es uno de los más duros porque los van a buscar a Neuquén para secuestrarlos y, desde allí, los trasladan a Mar del Plata. Marta sobrevive y se convierte en la voz que cuenta y acusa y sostiene eso. Pero, en otro plano, Fresneda tiene una característica que lo distingue del resto, que era su condición de obrero manual e intelectual y profesional. Por la mañana, lideraba el taller de herrería donde forjaban piezas artísticas de gran calidad y después del mediodía se ponía el traje y se “convertía” en abogado.

Artículo original, en Clarín.com

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