La marcha, el escudo y el bombo: una historia de los símbolos peronistas

Camino a la cancha de Boca con los bombos, tambores y zambombas de la murga «El Pirata y sus chicos» | Semanario Argentino, 1954, AGN T204 b (Referencia; Alex Galarza)

Los gráficos peronistas
Todos unidos triunfaremos
Y al mismo tiempo daremos,
Un hurra de corazón Viva Perón,
Por ese gran argentino
Que supo conquistar
A la gran masa del pueblo
Combatiendo al capital

El comienzo de la primera estrofa no trae un error. Se trata, más bien, de una apropiación que Hugo del Carril hizo de las estrofas que los gráficos habían hecho para su gremio, y que terminó por constituirse en la tradicional marcha peronista. Una más, dentro de las que se realizaron en ese vasto universo que es la simbología que encierra el peronismo: junto al bombo y el escudo, la marcha es uno de los tres elementos que se ha insertado con tanta fuerza en la cultura nacional al punto de trascender el espacio específico de la política.

Ezequiel Adamovsky, doctor en Historia (University College London) e investigador del Conicet, editó junto al profesor Esteban Buch (Altos Estudios en Ciencias Sociales de París) una investigación con tres ensayos que analizan en profundidad estos símbolos del peronismo. Se trata de una perspectiva histórico-sociológica donde los autores diseccionan los sentidos de la marcha peronista, el bombo y el escudo: “La simbología del peronismo no fue pensada como un todo orgánico, sino que se fue armando con el tiempo, y en ese proceso el impacto relativo de cada uno fue fluctuando. Cuando la marcha apareció, el escudo hacía varios años que estaba en todos lados, y su poder emblemático era mayor”, explica Esteban Buch a Clarín.

El escudo argentino y el escudo peronista (en su diseño más habitual)

El escudo argentino y el escudo peronista (en su diseño más habitual)

Los símbolos aparecen en el libro como una parte importante de la vida política. Desde las escarapelas y los cánticos de la época de la independencia, pasando por las boinas blancas del radicalismo hasta los emblemas peronistas, la hipótesis de trabajo de Adamovsky y Buch es que es difícil encontrar una época de la Argentina sin símbolos. Y que la relevancia del tema reviste un costado histórico: “En perspectiva, la marcha probablemente dominó las representaciones del peronismo, entre otras cosas porque además de ser un símbolo también es un relato. Pero ante las cacerolas el bombo pareció suscitar más emociones que cualquier otro emblema”, explica Buch, en un ejemplo de la imbricación entre los hechos y los símbolos.

Y aparecen también como lo que ha logrado hilvanar a figuras como la de su fundador, Juan Domingo Perón, de Evita, de Menem y los Kirchner, en un mismo conjunto aún discutido por analistas e historiadores. Pero a los que si algo los ha puesto del mismo lado, más allá de sus consensos y disensos, eso ha la conjunción de estos tres elementos.

Aquí, un repaso por los emblemas del justicialismo que los autores analizan en “La Marchita, el escudo y el bombo” (Planeta | 386 páginas | 349 pesos)  en el día de la militancia peronista.

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