Eugenia Unger: el Museo del Holocausto, el Bat Mitzvah y el consejo “Genia” a Macri

Publicado en Clarín

Eugenia Unger: el Museo del Holocausto, el Bat Mitzvah y el consejo

Eugenia Unger siempre cuenta que a los 20, cuando se liberó de los nazis, pesaba sólo 27 kilos. Después de pasar por el gueto de Varsovia y 5 campos de concentración, desde 1945 vivió como refugiada en Italia: vagando, de un lugar a otro, sin nada.

Luego conoció a David Unger, uno de los rebeldes del barrio judío de la capital polaca. Con él viajó a la Argentina en 1949, de manera clandestina.

Eugenia Unger: el Museo del Holocausto, el Bat Mitzvah y el consejo

Eugenia Unger, recién llegada a Buenos Aires | Lucía Merle

Se casaron y tuvieron 2 hijos. El primero, Néstor, nació en Europa, es médico y vive en los Estados Unidos. El segundo, Leonardo, nació y vive Buenos Aires, y también es médico. “Genia” tiene 6 nietos (Ilan, Roni y Ezequiel, hijos de Néstor; Adrián, Melisa y Samanta, hijos de Leonardo) y 3 bisnietos (Matías, Sofía y Olivia, todos hijos de Samanta).
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Eugenia Unger: qué sentidos tiene sobrevivir a los nazis

Publicado en Clarín

Eugenia Unger: qué sentidos tiene sobrevivir a los nazis

OLFATO

“El olor más asqueroso que sentí en mi vida fue en Auschwitz, cuando iba a trabajar a Birkenau. Carne humana quemada. Nunca se me fue de las fosas nasales.”

Eugenia Rotsztejn de Unger tiene 91 años, vive en Buenos Aires y dice que si hubiese sabido lo que le esperaba, se habría suicidado.

Antes de la Segunda Guerra Mundial tenía padre, madre y tres hermanos. Para 1945 ya había perdido a toda su familia en los campos de exterminio nazis. Ella sobrevivió al Holocausto, deambuló 3 años como refugiada y finalmente emigró a la Argentina para comenzar una nueva vida a la que tuvo que buscarle sentidos.

Nacida en 1926 en una familia judía, “Genia” (así la apodan) quedó atrapada en el gueto de Varsovia a los 14 años, apenas la invasión nazi tomó Polonia. La hija del dueño del matadero más importante de la capital pasó a ser un número: 48.914. ​Estuvo en los campos de concentración Majdanek y Auschwitz en Polonia y Ravensbrück, Retzow y Malchow en Alemania.

Eugenia Unger: qué sentidos tiene sobrevivir a los nazis

Eugenia Unger: 48.914, el número de prisionera que le hicieron en Auschwitz | Lucía Merle

─Es un recuerdo que tengo que contar, para que todo eso no se repita ─le dice Eugenia a Clarín para conmemorar hoy, 27 de Nisán de 5777 en el calendario hebreo, Yom HaShoah: el día del recuerdo del Holocausto en el Estado de Israel.

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Gustar, ganar y gobernar: la política en tiempos de redes sociales

Publicado en Clarín

Gustar, ganar y gobernar: la política en tiempos de redes sociales

En 2015 Mauricio Macri logró llegar a la presidencia de Argentina. La polarización, el poco apoyo de la expresidenta Cristina Kirchner a Daniel Scioli y un clima de fin de ciclo surgieron en aquel noviembre como las principales razones de la victoria. Pero un factor que pocos tenían en cuenta como determinante apareció luego de las elecciones: Macri fue ese año el presidente más popular de Facebook.

El dato lo arrojó Burson-Marsteller, una de las agencias de comunicación más grandes del mundo, y daba una pauta de la fuerza que habían tenido las redes sociales a la hora de construir la imagen de Macri, y cómo eso influyó en las urnas.

Gustar, ganar y gobernar: la política en tiempos de redes sociales

Debate presidencial 2015: Macri y Scioli se enfrentaron en la TV y tuvieron una alta interacción en redes sociales | Maxi Failla

Entre aquellas discusiones a muerte en la plaza de la Grecia antigua (el ágora, caso predilecto de quienes estudian estos fenómenos) y ese 2015 se dieron muchas transformaciones. Es eso lo que Gustar, ganar y gobernar (editorial Aguilar, 192 páginas, 249 pesos) explora en torno a cómo las nuevas tecnologías cambiaron las formas de hacer política. Y de convencer a los votantes.

Argentina tiene el mayor porcentaje de población que usa internet en América Latina. Es un 80%, que se suma a otro dato clave: sus habitantes están entre los que pasan más tiempo en las redes sociales en el mundo.

“Pensemos en el hecho de que la red social más utilizada del mundo, Facebook, alcanzó este año un total de 1.860 millones de usuarios activos, mientras que Twitter superó los 310 millones, y con tan solo cuatro años de vida Instagram acaba de anunciar los 500 millones de usuarios. Internet logró conectar y hacer dialogar a más de 3.500 millones de personas”, dice a Clarín Gonzalo Arias, sociólogo, y autor del libro.

¿De qué manera se transformó la esfera pública con la tiranía del “Me gusta”? ¿Cómo se sostiene un candidato que promete pobreza cero, cuando todos saben que esa meta es imposible? ¿Qué lugar ocupan los consultores, “gurúes” de las encuestas (que suelen equivocarse)? La comunicación política en el siglo XXI tiene sus vericuetos, y estudiarla ayuda a comprender, al menos de forma parcial, por qué se vota lo que se vota.

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Salud, dinero y política: la medicina sanitarista

Publicado en Revista Brando

Mientras la medicina hiperespecializada contemporánea se aleja cada vez más de las necesidades básicas de la atención primaria, el enfoque sanitarista propone algo tan simple como abordar las enfermedades en función del entorno sociocultural en el que se desarrollan.
El doctor Ignacio Pizzo, médico generalista de la Casa de los Niños Pelota de Trapo, en Avellaneda.

Corría apenas un mes de iniciado el ciclo lectivo 2016 en la provincia de Buenos Aires. La alarma se encendió luego del tercer o cuarto caso. Pasaron unas horas y ya eran cientos los chicos afectados. Al cabo de una semana y media, un brote de gastroenterocolitis se había adueñado de más de 400 alumnos en Berazategui. Las autoridades del municipio tuvieron que suspender las clases en 65 escuelas del partido del sur bonaerense mientras la desesperación y el desconcierto se esparcían tan rápido como la bacteria misma, que dejó dos chicos muertos. Pero la situación no era sino un caso muy visible de algo que aún sucede día a día en Argentina: la persistencia de afecciones y enfermedades más cercanas al siglo XIX que al XXI.

Los medios lo cubrieron con la extrañeza de toda anomalía, pero lo que pasó como un hecho atípico y aislado tuvo en realidad mucho que ver con el estado de la salud pública en el país, donde desde hace años la población tiene que lidiar con virus y bacterias de eclosión decimonónica como la lepra, diarreas virales, tuberculosis. Pero no solo ellas: otras como el Chagas aparecen entre la población mucho más de lo que se cree, solo que bajo una cobertura mediática golondrina. Se habla de ellas poco y nada y, cuando se lo hace, es por un caso masivo con el diario del lunes.

La primera pregunta que se impone es por qué persisten estas enfermedades en 2016. Y la segunda, claro, cómo prevenirlas. Ambas respuestas están íntimamente relacionadas: persisten porque son enfermedades “de pobres”, para las cuales el Estado no hace sino profundizar el hiato con la sociedad civil. Y se podrían prevenir, en gran parte, con un cambio de paradigma y una vuelta a las bases del sanitarismo, una corriente centrada en la medicina social que, si bien fue aplastada en Argentina, tuvo su momento de esplendor con Ramón Carrillo, creador del Ministerio de Salud Pública en 1949. Su premisa más básica: la gente se enferma de lo que trabaja, del lugar en el que vive y de los vínculos sociales con su barrio, su municipio y su provincia. Parte de la solución es más simple de lo que parece, pero demanda una voluntad política que transforma la situación en una ecuación extremadamente compleja.

Esta suerte de holismo entre el ciudadano y su entorno se ha perdido como política de Estado y, en parte, su detrimento explica la vigencia de enfermedades que desde la perspectiva médica se consideran ya resueltas. El sanitarismo, sin demasiada popularidad en la Argentina actual, pretende advertir, pero, sobre todo, solucionar estos problemas que, más allá de tener una manifestación médica, no son sino la consecuencia de un sistema social inequitativo.

“Todo esto se da en un contexto de cambio de la morbilidad: es decir, de qué se enferma la gente. Hablamos de las enfermedades infecciosas. Yo entro a la salud pública en un momento en el que había cierta euforia ­-mediados de los 80-, porque a partir de la vacunación antivariólica alguien fantaseó con que las enfermedades infecciosas eran cosa del pasado. Desde entonces hasta acá tenemos 90 enfermedades emergentes, algunas desconocidas y otras que son modificaciones de la peligrosidad o resistencia de agentes ya conocidos”, explica Mario Rovere, director de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Nacional de Rosario y uno de los médicos sanitaristas más importantes no solo del país, sino también de Latinoamérica.

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